
La Fundación Ecológica Arcoiris creó el cuento “El Tapir de Montaña, el jardinero del bosque”, una herramienta educomunicacional que busca acercar a niños, jóvenes y comunidades a una de las especies amenazadas y sensibilizar sobre su papel esencial en la conservación de los ecosistemas.
Cuento
Convertido en uno de los grandes aliados silenciosos de los bosques altoandinos, el tapir de montaña es ahora el protagonista de una iniciativa que busca llevar su historia más allá de su hábitat natural.
El cuento “El Tapir de Montaña, el jardinero del bosque” fue escrita por Pedro Álvarez, integrante de la Fundación. A través de un lenguaje sencillo y cercano, relata la vida del Tapirus pinchaque, las amenazas que enfrenta y las acciones necesarias para contribuir a su conservación en los Andes del Ecuador.
Arturo Jiménez, presidente de la Fundación Ecológica Arcoiris, explicó en exclusiva a Diario Crónica que el recurso fue desarrollado en el marco del Proyecto CEPF 117483, con financiamiento del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos de Hotspot Andes Tropicales-CEPF y de la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA) Ecuador. “El trabajo constituye también un aporte a la gestión del Parque Nacional Podocarpus y su zona de amortiguamiento. Mediante esta propuesta se pretende despertar conciencia sobre el valor de la fauna silvestre y fomentar prácticas que ayuden a preservar los espacios naturales donde se desarrolla el tapir de montaña”, dijo.
El nombre de la publicación responde a una de las funciones ecológicas más importantes de este mamífero. Estudios han permitido determinar que, debido a sus hábitos de alimentación, cumple un papel fundamental en la dispersión de semillas de numerosas especies nativas.
A través de este proceso, contribuye a la regeneración vegetal y a la dinámica de los ecosistemas altoandinos, razón por la cual es conocido como “el jardinero del bosque”. Su presencia favorece la reproducción de una amplia diversidad de plantas y, con ello, ayuda a mantener la estructura natural de estos territorios.
Jiménez destacó que la conservación de la vegetación en las zonas altas también está estrechamente vinculada con otros servicios ambientales. La cobertura natural permite retener humedad y proteger fuentes de agua que benefician a poblaciones de sectores como Loja, Zamora, Malacatos y Vilcabamba.
Especies
El tapir de montaña y el oso de anteojos figuran entre los mamíferos que enfrentan una creciente presión sobre los ambientes donde habitan. De acuerdo con el presidente, la expansión de distintas actividades y las alteraciones en sus territorios representan riesgos para su supervivencia.
Actualmente, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), junto con otras entidades, desarrolla monitoreos mediante cámaras trampa para conocer el estado de las poblaciones y el número de ejemplares presentes en la zona y obtener información que permita fortalecer las estrategias de conservación.
Entre las principales amenazas mencionadas se encuentra el cambio climático y sus efectos sobre los ecosistemas. A ello se suma la interacción entre la fauna silvestre y animales domésticos en áreas cercanas al Parque Nacional Podocarpus, donde existen actividades ganaderas.
Jiménez advirtió que algunos parásitos, como tupes y garrapatas, pueden transmitirse desde el ganado hacia especies silvestres. Mientras al ganado puede recibir tratamiento, atender a ejemplares que viven en libertad resulta mucho más complejo.
Como antecedente, recordó el caso de un tapir que en diciembre del año pasado llegó hasta la carretera de la vía Vilcabamba-Palanda. El ejemplar presentaba una fuerte infestación de parásitos (tupes y garrapatas) y, pese a los esfuerzos realizados para auxiliarlo, murió.
Frente a esta realidad, consideró fundamental la participación de los gobiernos autónomos descentralizados, ganaderos y productores en la implementación de buenas prácticas de manejo que reduzcan los riesgos para la fauna que habita en las zonas de influencia de áreas protegidas.
Educación
El cuento no está dirigida únicamente al público infantil. La Fundación Arcoiris busca también llegar a jóvenes y comunidades, con el propósito de que conozcan la importancia del tapir de montaña dentro de la naturaleza y comprendan las consecuencias que genera la pérdida de sus ecosistemas.
El material aún no ha sido difundido oficialmente; sin embargo, la organización espera presentarlo en las próximas semanas, aprovechando además el inicio del período de clases. La expectativa es que pueda ser utilizado como un recurso de apoyo por las instituciones educativas y acerque a las nuevas generaciones a la realidad de una especie que, desde el silencio de los bosques, contribuye a mantener vivos los ecosistemas de los Andes ecuatorianos.(I).
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En 2024, una investigación del Inabio junto a otras instituciones documentó aproximadamente 2.500 ejemplares de tapir andino en Ecuador, Colombia y Perú, demostrando su escasa presencia en el ambiente.
