
Concluidas las tradicionales Noches del Peregrino en honor a la Natividad de María, el último grupo de priostes provenientes de la provincia del Azuay retornó a sus hogares luego de cumplir con las celebraciones del 8 y 9 de septiembre. Durante ocho noches y nueve días, las familias visitantes fueron parte del ambiente festivo que se vivió en el centro de la ciudad, donde su presencia también generó movimiento comercial.
Testimonios
Para las familias azuayas, asumir el priostazgo representa una forma de agradecer a la Virgen del Cisne por los favores recibidos. El compromiso se mantiene de generación en generación y requiere varios meses de organización antes de emprender el viaje hacia Loja.
María Angelica Paredes Baculima, oriunda de Cuenca, explicó a Diario Crónica que su familia participa en estas jornadas desde hace aproximadamente 33 años. Al inicio llegaban pocos integrantes, pero con el paso del tiempo el grupo aumentó y actualmente son más quienes se trasladan hasta Loja para cumplir con el compromiso adquirido.
En ese sentido, explicó que el trabajo empieza poco después de regresar a Cuenca. Tras un periodo de descanso, los familiares vuelven a reunirse para definir qué llevarán, quiénes colaborarán y cómo se organizarán para la siguiente visita.
Entre los preparativos están los castillos y otros elementos de pirotecnia que tradicionalmente llevan para acompañar las jornadas. Sobre este aspecto, manifestó su preocupación por las restricciones existentes actualmente en Loja para el uso de estos elementos.
Recordó que años atrás había mayor presencia de cohetes, globos y otras manifestaciones de pirotecnia. Frente a las limitaciones actuales, señaló que incluso han considerado trasladar parte de estas actividades hacia la parroquia El Cisne.
Para la prioste, será necesario encontrar alternativas que permitan mantener estos elementos dentro de las festividades. Pese a ello, aseguró que su familia pretende continuar llegando a Loja mientras las condiciones se lo permitan.
Nuevas generaciones
El vínculo de las familias cuencanas con estas jornadas también se refleja en sus integrantes más jóvenes. Ashley Baculima contó que acompaña a sus familiares desde el 2017 y que, durante su estadía en Loja, participa en las actividades que preparan.
Además de acompañar los actos religiosos, destacó la posibilidad de mostrar parte de las expresiones culturales de Cuenca mediante las danzas que realizan.
Para ella, regresar junto con sus familiares se ha convertido en una experiencia que disfruta y que le permite mantener ese vínculo con la Virgen del Cisne. “Me siento súper bien porque es algo que me gusta”, manifestó.
Ese sentimiento de gratitud también está presente en Luis Rafael Paredes, quien ha asumido el priostazgo durante varios años. En el grupo actual lleva alrededor de dos años, aunque anteriormente su familia estuvo a cargo de otras fechas.
Su motivación, dijo, está relacionada con el agradecimiento por la salud y la vida. Cada año, regresar a Loja representa una oportunidad para visitar a la Virgen y cumplir con el compromiso que asumieron como familia.
“Nos da alegría venir a servir a la madre”, señaló.
Como parte de ese compromiso, sus familiares también colaboran con los castillos. La responsabilidad se distribuye entre varios integrantes, quienes se involucran desde la preparación hasta el momento de la celebración.
Para Alexandra Chuchuca, este año hubo además un motivo especial: por primera vez participó como prioste de la jornada del 9 de septiembre, aunque anteriormente había acudido a las actividades del 8.
En esta ocasión llegó junto con su hija, esposo, suegros, cuñados y sobrinos, formando parte de un grupo familiar que asumió conjuntamente esta responsabilidad. La experiencia le permitió vivir las jornadas desde un papel diferente al de años anteriores.
Su vínculo con la Virgen del Cisne, sin embargo, viene de tiempo atrás. Chuchuca recordó que en anteriores ocasiones realizó la caminata desde El Cisne hacia Catamayo y Loja, por lo que permanecer en la ciudad y formar parte de las actividades de estas fechas significó una nueva experiencia.
Ocho noches
La presencia de estas familias se extendió durante las ocho noches y nueve días que comprendieron las Noches del Peregrino. Junto con otros grupos de visitantes, los priostes fueron parte de las actividades religiosas y de las manifestaciones culturales que acompañaron las jornadas.
Los bailes, castillos y demás expresiones que llegaron desde el Azuay contribuyeron a que el centro de Loja mantuviera durante varios días un ambiente festivo, con mayor presencia de familias y visitantes en sus calles.
La llegada de estas personas también incidió en la actividad comercial. Restaurantes, comercios, emprendimientos y otros establecimientos recibieron a quienes permanecieron en la ciudad durante las jornadas, generando mayor circulación y dinamismo.
La Ordenanza 0073-2025 prohíbe el uso de pirotecnia de alto impacto sonoro en el cantón Loja, con el objetivo de proteger a las personas, los animales y el ambiente. De manera excepcional, permite su uso regulado en fiestas religiosas, tradicionales o comunitarias de reconocido arraigo cultural, siempre que se cumplan los requisitos establecidos. Durante su aplicación, al menos el 50% de la pirotecnia utilizada debe ser de bajo impacto sonoro, hasta llegar a la implementación total de la prohibición en cinco años.
