
En el campo, donde las costumbres tradicionales todavía forman parte de la vida cotidiana, la rajada o partida de leña permanece como una labor que demanda fuerza, precisión y experiencia.
La jornada comienza con la selección y corte de los troncos, que posteriormente son divididos en piezas de menor tamaño para facilitar su transporte, almacenamiento y utilización. El trabajo, realizado generalmente de manera manual, requiere cuidado y destreza para evitar accidentes. Para muchas familias de la ruralidad lojana, preparar la leña forma parte de las tareas habituales y constituye un conocimiento aprendido desde temprana edad.(I).
