
Más de 600 personas participaron en una multitudinaria minga ambiental que permitió retirar aproximadamente 7 toneladas de basura de la vía Cuenca–Loja, en apenas seis horas de trabajo.
La jornada se desarrolló el sábado 3 de octubre, desde las 06h00 hasta el mediodía, en el tramo comprendido entre el río San Felipe de Oña y Ramos Urco, en la Loma de El Oro.
Entre los residuos encontrados hubo televisores, colchones, papeles, pañales, cartones, fundas plásticas, botellas y escombros de construcción, una cantidad que evidencia la grave contaminación que soportan las cunetas, quebradas y espacios naturales ubicados junto a esta carretera.
La minga fue liderada por el alcalde de Saraguro, Abel Sarango, y contó con la participación de habitantes de Tuchín, Potrerillos, Valle Hermoso y El Tablón, además de empleados municipales, quienes también entregaron parte de su tiempo para sumarse a las labores de limpieza.
Participaron además la Junta Administradora de Agua Potable El Tablón–Cachipamba, Canal de Riego Apuguin, Junta Administradora de Agua Potable de Tuchín, Comité en Defensa del Agua El Tablón–Cumbe–Urdaneta, Asociación Cristiana de Evangélicos Saraguro (ACIS), Comuna Tuchín, GAD Parroquial de El Tablón y Junta Administradora de Agua Potable de Urdaneta.
Uno de los problemas identificados es la acumulación de botellas y fundas durante agosto y septiembre, meses de alta movilización de peregrinos que se desplazan desde Cuenca hacia Loja y El Cisne. A ello se suma la basura que diariamente algunos viajeros arrojan desde sus vehículos y los residuos que, en ocasiones, también son abandonados por los propios habitantes de los sectores cercanos.
Las 7 toneladas recogidas en una sola jornada dejan una pregunta necesaria: ¿qué estamos devolviendo a la tierra que nos entrega agua, alimentos, aire y vida?
Desde la Alcaldía de Saraguro se hizo un llamado a convertir el cuidado ambiental en una práctica cotidiana: no arrojar basura desde los vehículos, reducir el uso de plásticos, separar y reutilizar residuos, cuidar el agua y llevar siempre los desperdicios hasta un lugar adecuado.
La jornada dejó una imagen contundente: cientos de personas limpiando en pocas horas lo que otros fueron abandonando durante meses.
Saraguro demostró que el trabajo colectivo puede limpiar una carretera; el verdadero reto ahora es evitar que vuelva a llenarse de basura.
Televisores, colchones, pañales, botellas, fundas, cartones y hasta escombros de construcción fueron encontrados en los márgenes de una de las principales vías del sur del Ecuador.
