Efraín Borrero E.
El pasado 08 de diciembre conmemoramos 475 años de la fundación de Loja. Desde la escuela nos enseñaron que, en un día como ese del año 1548, el Capitán Alonso de Mercadillo y Villena fundó en este hermoso valle de Cuxibamba la ciudad de la Inmaculada Concepción de Loja, erigiéndola como su patrona.
Con desfile escolar y la colocación de ofrendas florales al pie del monumento ecuestre de Alonso de Mercadillo, levantado en la plaza de San Francisco, las autoridades locales y provinciales rindieron tributo a la «Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Loja», título conferido por el rey Felipe II, el 11 de noviembre de 1567.
José Carlos Arias asegura que antes de ser colocado el monumento, la ahora plaza de San Francisco se llamó parque Guayaquil, pero al no tener acogida por la ciudadanía le retiraron el nombre. Y con relación a la estatua de Alonso de Mercadillo dice que allí hubo una placa descriptiva la misma que desapareció de la noche a la mañana y nunca la encontraron, en la que constaba lo siguiente: “El ilustre Concejo de Loja al ilustre capitán Alonso de Mercadillo. Dr. Eduardo Mora Moreno, Alcalde; Lic. Oswaldo Burneo, vicepresidente; Dr. Juan Cueva presidente ocasional. Concejales: Dr. Hugo Guillermo González, Arq. Marcelo Rodríguez, Dr. Rigoberto Punin; Lic. Víctor Flavio Cueva; Sr. Monfilio Ramón, Dr. Eduardo Andrade; Arq. José Beltrán; Sr. José Cevallos y Sr. Vicente Armijos. Lic. Guillermo Salas, secretario. Loja, 16 de mayo de 1978”.
Haciendo referencia a ese monumento me hizo conocer un dato muy simpático: “Si el caballo tiene dos patas en el aire, la persona murió en combate. Si el caballo tiene una de las patas frontales en el aire, la persona murió de heridas recibidas en combate. Si el caballo tiene las cuatro patas en el suelo, la persona murió por causas naturales. Siendo así, ese caballo debía tener las cuatro patas en el suelo porque sabemos que Alonso de Mercadillo no murió en combate sino en esta ciudad, en 1560.
Frente a esa conmemoración el historiador lojano, Galo Ramón Valarezo, salió al paso con un severo cuestionamiento, a través de un estudio titulado ¿Se fundó Loja un 8 de diciembre? Allí plantea algunas inquietudes: ¿Efectivamente fue así? ¿Era un sitio vacío, sin función ni ocupación alguna, del que los conquistadores españoles se apropiaron para recién inaugurar su historia?
La respuesta desde la investigación histórica actual cuestiona esta afirmación, ya que Loja existía, se llamaba Cuxibamba, y tampoco los españoles la fundaron un 08 de diciembre de 1548 como reza la historiografía oficial, señala enfáticamente.
Asegura que el valle de Cuxibamba, que quiere decir “valle que ríe o valle ameno”, donde hoy se asienta la ciudad de Loja, no era un lugar vacío, ni fue habitado por primera vez por los españoles que fundaron la ciudad en el siglo XVI. Tiene una historia milenaria, escondida, ocultada por el hispanismo de las elites criollas que deseaban mostrar su nobleza llamándola “la ciudad de Mercadillo”, borrando de un plumazo cualquier historia anterior y magnificando la traza española de la ciudad como el hecho fundacional de este espacio.
Explica que cuando vinieron los españoles, la resistencia se organizó precisamente desde este valle, y que por la tenaz aposición de los Paltas los españoles fundaron en Cangochamba la primera Loja, en 1546, con el nombre de La Zarza. Para trasladarla a Cuxibamba, primero debieron vencer la resistencia de Chunga Acaro, lo que aconteció a mediados de 1548, entre junio y julio, cuando lograron apresar al cacique en el Pucará.
Galo se pregunta: ¿Por qué inventaron que se fundó el 08 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María? En una reseña publicada hace muy pocos días en el diario español ABC, referida al origen del Día de la Inmaculada Concepción, podría estar alguna explicación. Allí se hace mención a un decir colectivo en el sentido de que tal fecha fue escogida porque la Virgen María nació un 8 de octubre y que, por tanto, se calcula que fue concebida el 8 de diciembre, al contar los nueve meses de gestación antes de que nazca cualquier persona. Se hace conocer también que esa fiesta religiosa se lleva celebrando en España desde 1644, que resulta ser un siglo posterior al año 1548, citado como de nuestra fundación.
Evidentemente que el asunto no está claro, más aún que jamás asomó el acta de fundación de Loja pese haberla buscado por todos los rincones de la ciudad. Me late que el escribano falló en su custodia –si es que hubo el acta- por andar de parranda, y en esas circunstancias perdió tan valioso documento.
Galo Ramón no se opone a que se celebre la fiesta el 08 de diciembre, porque para él las fiestas están llenas de sentidos, son espacios de encuentro y en ellas se expresan los diversos, uno de los cuales es rescatar la verdad histórica en cuanto a que Loja es una ciudad milenaria y que los 475 años son solo un hito de un largo proceso histórico de la ciudad plural que no puede olvidar sus raíces.
Pero parecería que las versiones expresadas con relación a la fundación de Loja caen al vacío con el ingenioso humorismo de Luis Chauvin Hidalgo, hijo de Luis Edison Chauvin Herdoiza quien, a inicios de la década del 50 vino desde Guaranda para dedicarse a lo que sabía: la fotografía, y cuyo apellido afrancesado es pronunciado de diversa forma.
Luis Chauvin Hidalgo, escritor en el género de la ocurrencia y la chispa, publicó su libro “De Loja con Humor”, apto para lojanos que nos conocemos como la palma de la mano. Se enfrascó tanto en su escritura que no sentía pasar las noches y los días. Su memoria se veía presionada al máximo para recordar hechos y personajes de nuestra franciscana ciudad, hasta que llegó el momento en que del poco dormir y del mucho pensar se le secó el cerebro, como al Quijote. Fue necesario un tiempo de reposo para su total recuperación.
En ese libro, Luis Chauvin asegura que Dios en persona creó la ciudad de Loja y la premió con un grupo humano que se caracteriza porque todos, absolutamente todos los lojanos somos ilustres, como refiere el intelectual lojano, Walter Mena Ordoñez, en sus «Comentarios a las «obras incompletas» de Luis Chauvin Hidalgo», agregando que, hablando en términos bíblicos, desde el primer libro escrito en Loja, y que curiosamente también se llama Génesis, está perfectamente documentado que comienzan a reproducirse los ilustres y que son tan variados como toda la fauna, la flora y las cosas existentes en el planeta tierra.
Luis Chauvin detalla que cuando al Supremo Creador se le ocurrió crear la tierra, ordenó que los obreros celestiales sacrifiquen el máximo de su arte y sapiencia en las obras terrenales, y que cuando se trató de crear la patria ecuatoriana, dijo: Dejadme a mí ese suelo bendecido para que salga la tierra lojana de lo mejor de mis manos.
Con base a esos hechos divinos sostiene categóricamente que Loja no fue descubierta ni fundada por ningún español, sino que fue obra del mismo Dios, cuya tarea le llevó una semana. Cada día estuvo dedicado a un fin. En el primero, por ejemplo, a la creación del lojano, utilizando un barro especial del que hay en Cera, revuelto con un poco de alcanfor; en los demás días, a la fauna, la flora, misceláneos, etc.
Dice que así nació Loja en la hermosura de un valle virginal, entre dos ríos, el cerro Villonaco, una llanura y el perfume del rosal y de los lirios.
En esta singular y humorística creación de Loja, Luis Chauvin Hidalgo asocia los hechos a sobrenombres atribuidos a una serie de personajes lojanos, que por cierto es la forma de identificarlos al instante porque en su mayoría los conocemos. A algunos les causa molestia, otros los aceptan con resignación y hay quienes los han utilizado como marca registrada para fines electorales, como el caso del “Chato y “Diez de Brillos”.
El humor de Luis Chauvin Hidalgo no solo se manifiesta en las obras que ha escrito sino en la cotidianidad de sus conversaciones, porque es parte de su personalidad. Lo conozco desde siempre y me liga una cálida amistad. Lo admiro por su total entrega y aporte a la subsistencia de la Asociación Lojana en Quito, y reconozco su valiosa labor en la Federación Deportiva Provincial de Loja, cuando ejerció la Presidencia.
En el controvertido tema sobre la fundación de Loja, que tiene que analizarse y profundizarse a cabalidad para que brille la luz de la historia, no está demás haber traído a colación el “alegre y jocundo humor que hace gala el habitante de lo que antes se llamara “el último rincón del mundo”, como escribe Ángel Felicísimo Rojas, refiriéndose al libro de Luis Chauvin Hidalgo: “De Loja con Humor”.
