Numa P. Maldonado A.
Creo que todos, o por lo menos la gran mayoría de ecuatorianos, nos damos cuenta que el nuevo gobierno recibió un país con una situación política y económica con cifras tan desalentadoras que es sumamente difícil salir de la crisis a corto plazo, y mucho más fácil, hundirnos en la podredumbre de la metástasis política… Y también muchos, como siempre, seguimos alimentando una leve esperanza porque los actuales gobernantes logren milagrosamente superar en parte la difícil situación que nos causa tanto desasosiego y sufrimiento. Y ante tal situación muchos elevan oraciones para que esta situación tan calamitosa mejore. Para que ocurra un milagro
Esta conducta está, por desgracia, profundamente impregnada en nuestro pueblo y hasta forma parte de nuestra cultura. Y, en estos días de intranquilidad y paz perdida, de inseguridad y violencia, de impunidad y corrupción extendida por casi todas instituciones públicas, la noticia de fin de año que desnudó y marco el 2023 como uno de la peores años en la historia del convivir nacional, conocida como Metástasis, sacó a la luz, con mayor claridad, la podredumbre del desgobierno de los últimos años, gracias a la valiente actitud de la Fiscal Diana Salazar y su grupo de apoyo, incluyendo a funcionarios honestos y conscientes del actual gobierno.
Y pensar que, sabiendo de donde viene el mal, aún muchos, también tal vez la mayoría, seguimos creyendo que las cosas cambiaran a través del Poder Político actual, tan desprestigiado y contaminado como está (pido disculpas por la generalización, porque reconozco que, en buena hora, existen contados ciudadanos que forman la excepción de la regla). Ilusos. El sistema político ecuatoriano actual, como ha sido mañosamente concebido y funciona actualmente, no sólo que no nos sacará de la crisis, sino que nos hundirá más y nos convertirá en un país sin rumbo y sin futuro, un pobre país que ya da lástima…
Ante esta situación tan difícil, ¿Qué podemos hacer?
Una sola cosa: Dar un NO rotundo a la esperanza pasiva, convertirnos en actores de una construcción político-democrática diferente y apoyar o liderar un movimiento no violento de transformación social que reivindique los derechos de nuestros ciudadanos más desprotegidos y necesitados.
Lo dicho en pocas palabras lo sostiene el gran siquiatra Víctor Frank y lo difunde Jaime Costales, coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción: para encontrar un propósito a la vida hay tres caminos: uno de ellos es el sufrimiento inevitable, en el caso ecuatoriano los diarios asesinatos del crimen organizado y la corrupción que, al tiempo que nos produce dolor y asco colectivo por la impunidad asociada a él, que por un lado pueden causar desesperanza, o una leve esperanza pasiva (el milagro), o actuar activamente perdiendo él quemeimportismo y, en vez de sentarnos a esperar o a que nos maten o nos conviertan en delincuentes o sicarios, revelarnos, unirnos y protestar con dignidad y valor. Si, cambiar. Presionar multitudinariamente y exigir de manera no violenta la puesta en marcha de estrategias validas que cambie no sólo el gobierno, sino nuestra actitud mental, nuestros sentimientos, nuestra baja autoestima, y a nuestros futuros gobernantes, los nuevos políticos, que nos permitan vivir en democracia, bienestar y libertad.
