La unión hace la fuerza

Diego Lara León

Era aún un niño muy pequeño cuando aprendí a cantar “Juan, Manuel, Pedro, Carlos, soldados, pueblo y pueblo a luchar con pasión…”. Nos enseñaron en ese momento a sentir el amor por el Ecuador, eran tiempos de guerra, tiempos del conflicto bélico de 1981, yo no puedo recordarlo, pero mis papás me contaron que en el país se vivía un ambiente de unión y civismo.

En cambio, si me acuerdo claramente, cuando en 1995, el presidente Duran Ballén, pronunció aquel famoso discurso, que mas se asemejó a una arenga militar, desde el balcón de Carondelet, donde se hizo famosa la frase, “ni un paso atrás”, eran tiempos de guerra. Recuerdo de nuevo la unión que mostró el país. Fui yo el elegido por mi papá para hacer “fila” por varias horas, y pagar el entonces llamado “impuesto a la guerra”, que no era otra cosa que un tributo que el Gobierno decidió grabar a todos quienes tenían un vehículo, este impuesto permitió financiar los costosos gastos que implicaba el conflicto bélico. Todos pagaban el impuesto con civismo.

Luego de aquel terrible terremoto de 7,8 en la escala de Richter, que devastó las provincias de Manabí y Esmeraldas en el 2016, recuerdo como el país se volcó a proveer todo tipo de ayuda, era emocionante leer aquellos mensajes que las familias enviaban en las latas de atún y otros productos. En ese momento el Ecuador otra vez demostró unión.

La pandemia en el 2020 nos enseñó que todo aquello que creíamos importante no lo era y aprendimos a valorar lo realmente valedero. Recuerdo como enviábamos mucho apoyo y admiración a quienes estaban enfrentando al virus con miedo, pero con convicción. Me acuerdo como nos volvimos solidarios y empáticos. En ese tiempo, otra vez nos unimos.

En todos estos acontecimientos, donde el común denominador fue la unión como sociedad, el resultado fue vencer la adversidad y encontrar luz al final del túnel.

Hoy enfrentamos, una vez mas un enemigo brutal, hoy tenemos frente a nosotros quizá la crisis de seguridad interna mas grave de nuestra historia.

El mensaje del presidente Noboa y del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas es sin duda una declaración de guerra a los grupos de delincuencia organizada, denominados desde hace pocos días como grupos terroristas.

Así como en 1981, como en 1995, como en el 2016 y 2020, es momento de unirnos, de deponer intereses personales o grupales, es momento de apoyar a quien lidera este país.  Unir esfuerzos no significa claudicar nuestra forma de pensar, se puede y se debe dar nuestra opinión, pero hay momentos para hacerlo.

Pero nuestra obligación, no termina con expresar nuestro respaldo a las autoridades del Estado, nuestra obligación es también cumplir nuestro rol en la sociedad. En una guerra, como la que estamos enfrentando, el enemigo busca infundir terror, miedo e incertidumbre. Eso podemos ayudar a combatir, y para ello debemos entender que es nuestro deber cívico no difundir información falsa o no confirmada, también el seguir trabajando desde nuestros espacios, continuar, con cuidado y lamentablemente con restricciones, produciendo y generando empleo.

El desarrollo sostenible no puede construirse sobre cimientos de inseguridad y caos, es por ello que es fundamental librar esta batalla.

La incertidumbre es la peor enemiga del desarrollo, también debemos estar claros que estas medidas de emergencia no solucionan las causas de la inseguridad, también debemos unirnos para enfrentar la pobreza, la falta de educación y el desempleo, pero sin estar unidos, no lo lograremos jamás.

Hacer juntos aquello que hacíamos separados, ese es el reto por el que debemos luchar.

@dflara