Redes y relaciones sociales en el campo

Por: Sandra Beatriz Ludeña

No es novedad que los trabajadores rurales del sector agrícola han soportado los efectos de la liberalización económica y esto es sufrir las políticas pensadas para traer desarrollo, pero que desmejoraron las condiciones de la gente del campo. Estoy refiriéndome a las redes y relaciones sociales de los más olvidados, ahora lo explico:

Gran parte de la población campesina ha soportado el impacto de la liberalización de los mercados, pues, los habitantes de países que firmaron los “Tratados de libre comercio”, viven los estragos de competencia desleal, pues, fueron inundados con productos subsidiados del Norte, con los cuales es imposible competir.  

Por esto, se afectó la producción de alimentos de los campesinos de tales territorios, sin contar que, con esos tratados se volvió a propiciar la pérdida de tierra de los campesinos, aumentó la migración y, se agudizó las presiones sociales por la falta de trabajo.

Así, el contraste entre remedio y enfermedad es cruel, la apertura económica y las políticas de agroexportación dinamizan los sectores empresariales, pero no ayudan a los pequeños campesinos, no crean los empleos suficientes, no estabilizan al campesinado.  

En ese contexto, se ve que “Los sin tierra” son más visibles ahora, y ejercen mayor presión social que obliga a incluirlos en la agenda política, quiero decir, obligan a la conciencia nacional sobre la ruralidad.

En nuestro país, el más pequeño de los países liberados, para solucionar ciertas contradicciones económicas y sociales, se titularizó tierras a propósito de que los dueños de parcelas tengan escrituras y accedan a préstamos productivos y así generar mejores condiciones de vida.  Pero, esto no tuvo final feliz, ya que los créditos no son viables, porque tarde o temprano llegan a su plazo de pago, y el ritmo de las necesidades es vertiginosamente más ágil que lo que se genera con las medidas adoptadas.  

Sin embargo, parece positiva la presión social, pues, todo apunta a planificar una línea más horizontal de desarrollo, donde exista cooperación interna para la producción, la comercialización, la provisión de servicios de salud y capacitación agraria, estas redes permiten que las relaciones sociales de la gente del campo sean más positivas, y las experiencias de los cultivadores de la tierra sean más gratificantes; así, se desmonta o se apaga el fuego de las movilizaciones sociales del campesinado.

Es importante decir que la gente de sectores urbanos debe conocer los problemas de la gente del campo, no solo por un sentido de conciencia social, sino por la preocupación de la manutención del paisaje y por cultura rural, pues solo así, se puede pensar en desarrollo sostenible para todos.