Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
El fútbol ya no es para nada popular, se ha mercantilizado de manera escandalosa, el deporte rey, el que llegaba a todos los estratos de la sociedad desde el más alto hasta el más humilde, lo han convertido en un deporte de consumo elitista, el pueblo ya no puede acceder de forma fácil a los partidos que no son transmitidos desde hace rato en señal abierta y las entradas a los estadios se encarecen dependiendo de la jerarquía de los rivales que se enfrenten, con estas políticas que son aplicadas por toda la dirigencia de los diferentes clubes del país hacen que el fútbol no pueda ser disfrutado por el verdadero ciudadano de a pie.
Esto me sorprende porque se supone que la meta primordial de toda disciplina deportiva, es masificar su práctica entre el mayor número de población de todas las ciudades del territorio nacional, y esto no se consigue limitando al público para que pueda ver a los referentes de todos los deportes, en este caso el fútbol. El contratar los servicios de las cableras y plataformas virtuales, que pasan los partidos a nivel nacional e internacional se ha tornado en un gasto suntuario, en el que no todos pueden incurrir, los elevados costos de estas empresas impiden que la gente de bajos recursos puedan ver los cotejos de sus equipos favoritos y tenga que acudir a la piratería, en la que Ecuador ocupa el primer lugar entre los países de la región, a esto lo han empujado los elementos y las circunstancias antes mencionados.
Es lamentable que un deporte que indiscutiblemente tiene gran raigambre popular desde hace ya un considerable espacio de tiempo, se esté muriendo o lo estén matando y le estén quitando poco a poco su verdadera esencia, de la que se ha nutrido desde siempre me refiero a la clase humilde de mi patria. Al decir que se ha nutrido, basta con recordar que las figuras más notables del fútbol han provenido de los sectores menos pudientes, en nuestro continente vale mencionar a Maradona, Pelé, Garrincha, y en nuestro país el inolvidable Alberto Spencer y una infinidad de jugadores extraordinarios, que se forjaron con pelota de trapo y en potrero y hallaron inspiración viendo a sus ídolos en televisión abierta, sin tanto trámite y dinero de por medio, ahora los niños de escasos recursos no pueden ver ni emular a sus figuras preferidas si sus padres no pueden costear los valores de cableras y plataformas y peor aún pagar las mensualidades de una escuela de fútbol.
Deberían implementarse políticas de estado que permitan regular los costos de estas empresas, que tal parece fijan sus tarifas a su antojo, también se debería propender a crear escuelas de fútbol patrocinadas por el gobierno de manera que se pueda dar continuidad a esta brillante generación futbolistas que tenemos, que son producto en su gran mayoría, de un club que viene manejando con mucha eficacia sus divisiones inferiores dando enormes satisfacciones al pueblo ecuatoriano, de otro modo se seguirá matando al fútbol, restándole popularidad y afición.
