César Eduardo BRICEÑO TOLEDO
cbricenot@hotmail.com
Siempre nos dará la impresión que algo nos falta por hacer, en nuestro país, cuyo espectro económico es lamentable, que acarrea más pobreza y más desempleo. Se incumplen los compromisos con la Junta de Beneficencia de Guayaquil, Solca, IESS, universidades, salud, educación y más acreedores del Estado.
Según el Banco Central del Ecuador nos persuade a creer que tendremos una economía desacelerada entre el 2024 y 2025. Vaticina que el crecimiento económico será del 1% cuando en el 2022 fue del 6%, con el cual, la deuda pública y la población económicamente activa serán más altas; con un déficit presupuestario de once mil millones de dólares.
Alberto Dahik, exvicepresidente del Ecuador, manifiesta que el país no puede crecer mientras no resuelva sus problemas estructurales de fondo, que para crecer hay que invertir, no crear más leyes, peormente si son coyunturales y cortoplacistas. Que el Estado no puede continuar subsidiando diez mil millones de dólares anuales; que no le permite invertir ni tampoco al sector privado como el sistema bancario, que tiene una irracional aplicación de intereses, entre prestar y recibir los ahorros, que no quiere tocar la Junta de Regulación. Al crecer la deuda muchos más que la población y mucho más que el PIB, cada ecuatoriano carga sobre sus hombros una deuda mayor; es un camino transitado hace más de diez años. Hay que agarrar al “toro por los cuernos”.
Entre las soluciones que plantea es la focalización de los subsidios de los combustibles que ahora se benefician los contrabandistas y narcotraficantes; el gas para los pobres y el diésel para el transporte público urbano, habría el ahorro de tres mil millones de dólares al año. Además, plantea la eliminación del subsidio a las pensiones, que beneficia al 30% de la población afiliada al IESS que igualmente el país ahorraría algo más de tres mil millones de dólares, con los cuales, se aspiraría que haya equilibrio fiscal. Sobre este último aspecto no estoy de acuerdo con el eco. Dahik, por el supuesto privilegio para los pensionistas que tampoco son envidiables sus remuneraciones, aunque no aporte al IESS y tengan algunas mínimas exoneraciones sociales; porque ante una institución desfalcada los jubilados tienen que comprar su propia medicina y acudir a la atención privada. Si el IESS hubiera sido respetada por el propio estado corrompido por la clase política y empresarios morosos conforme establece la constitución, alcanzaría para una atención óptima, tanto médica como medicamentosa. Al respecto, ¿Qué pasaría si los migrantes piden que se les devuelva las remesas de sus cinco mil quinientos millones de dólares o se incrementa la demanda de importaciones? Creo que el dólar de papel estaría por terminar su vida útil. Otra opción sería aplicar mano dura con la evasión fiscal.
Por el momento, discutimos por los mil millones del alza del IVA, anticipos por el impuesto a la renta, impuestos por una sola vez a los bancos, para acceder a los préstamos del FMI. Nuestra economía se parece un tanto como la de la Argentina. Es la hora de que exista un acuerdo nacional como en Uruguay, Chile o Costa Rica para que el país avance, de este entrampamiento.
Loja, 4 de abril de 2024
