Estado fallido o estado destruido

César Augusto Correa

elcesarbelt@gmail.com

Ante una realidad innegable, que se ve y se siente a todo lo ancho y lo largo del territorio nacional, los movimientos políticos tienen que hacer sus diagnósticos y plantear soluciones, de acuerdo con sus intereses y sus sustentos doctrinarios.

La calamidad que se ha agudizado durante los 7 años de gobierno de la derecha genera un malestar que puede ser capitalizado electoralmente por la izquierda, la que a partir de 2025 daría media vuelta, abandonaría las recetas neoliberales y reiniciaría otra etapa de fuertes inversiones estatales para impulsar y direccionar la producción.

La derecha no puede decir la verdad porque se hundiría más; para mantenerse a flote no le queda otro camino que el acostumbrado de inventar cuentos y generar ilusiones. En esta vez la derecha está afirmando que el Ecuador es un Estado fallido.

Esta frase, hueca desde el punto de vista científico, sociológico, permite encubrir la verdad, ocultar las causas de los males que atormentan a la ciudadanía y evitar que se apliquen las soluciones correspondientes. Al hablar de «Estado fallido» libran de culpar al neoliberalismo de Moreno, Lasso y Noboa, haciéndola recaer en la «mala suerte», las leyes ciegas del mercado, el correismo, la corrupción, la guerra de Ucrania, o cualquier otro fantasma.

Para la izquierda lo que tenemos es un Estado intencional y planificadamente destruido por la plutocracia que viene manejando la economía desde 2017. La derecha dijo que había que reducir el gasto público, que había que achicar al Estado, y lo ha hecho con características extremas. No ha invertido nada para crear nuevas empresas o construir nuevas obras, ni para mantener los servicios públicos que quedaron en 2017. El Estado ha tenido anualmente más ingresos por impuestos que en 2016; más ingresos por la venta del petróleo que en 2015; ha recibido préstamos externos por más de 50.000 millones de dólares, y no ha invertido nada, porque no ha querido, porque todos los teóricos de la derecha dicen que inverti es malo, pernicioso y que lo público debe desaparecer..

Para la Sociología el asunto es clarísimo, la derecha lleva 7 años destruyendo el Estado, destruyendo lo público, y la solución es volver a hacer las inversiones más fuertes posibles en la construcción de obras públicas y la creación de más empresas estatales, al mismo tiempo que se repara lo que aún queda.