La ambrosía, elemento de los dioses

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

En la mitología, a la ambrosía se la consideraba como el alimento de los dioses: «según tradiciones indias, el cáñamo brotó cuando cayeron del cielo gotas de ambrosía»; catalogada la ambrosía como un alimento material y espiritual que resulta placentero y delicado, es similar a; manjar exquisitez, delicia, finura, canela, esa es la definición de Oxford Lenguajes; la ambrosía está relacionada con la amrita hindú, una bebida que confería la inmortalidad a los dioses.

La ambrosía, en la antigua mitología griega, es a veces comida o la bebida de los dioses griegos, a menudo descrito como otorgamiento de esa mitología; también se la llamaba ambrosía a una herbácea que crece en los países mediterráneos y en América, cuya infusión denominada té de México.

Según la mitología la ambrosía estaba reservada para uso exclusivo de los dioses, cualquier hora la comían, la bebían, la utilizaban como medicamento, como perfume o como desodorante; gracias a ella eran inmortales; «Limpiaba de contaminación la carne hermosa»; los textos antiguos, bastante obscuros en lo que respeta a la naturaleza de la ambrosía, describen que podía ser tanto sólida como liquida, a esta última se la llamaba néctar, y parece ser que era «nueve veces más dulce que la miel».

El criterio científico de la ambrosía lo define Wilhelm Heinrich, filósofo alemán, creía que eran tipos de miel, en cuyo caso su poder confería la supuesta curación y la limpieza de los poderes antisépticos, porque la miel fermentada o hidromiel sustituyo al vino como enteógeno en el mundo egeo; en algunos sellos minoicos, las diosas estaban representadas con las caras de las abejas; sugirió además que el néctar y la ambrosía originalmente no eran más que diferentes formas de la misma sustancia, la miel considerada como un roció, como mana caído del cielo, que se usaba como comida y como bebida.

En la historia clásica de la mitología griega, se narra varios pasajes relacionados a la ambrosía: en una versión de la historia del nacimiento de Aquiles, Tetis unge al niño con ambrosía y lo pasa al niño a través del fuego para hacerlo inmortal, pero Peleo, horrorizada, la detiene, dejando solo sus talones sin ungir, y por ello sus talones eran vulnerables; existen una serie de ejemplos en la mitología griega: en la Odisea; en el Himno Homérico, Afrodita, la diosa usa «aceite ambrosíano», como perfume, divinamente dulce y fragante hizo por ella diosa; en la historia de Cupido y en algunas estatuas egipcias, hay referencia a la ambrosía.