Leonardo Chamba H.

Continuación IV. Propiedades químicas. pH del suelo. Este es una indicación de la reacción del suelo, es decir, del grado de acidez o alcalinidad del mismo. El rango de pH va de 0 a 14; el suelo puede ser neutro si el pH mide 7, ácido si es inferior a 7 y alcalino si es mayor a 7. Cómo interpretar mejor la acidez o alcalinidad es con los siguientes ejemplos: el limón es muy ácido porque su pH es igual a 2,3; la chirimoya es levemente ácida porque su pH es 6,3; el jabón de lavar es alcalino porque el promedio de su pH es 9.
Materia orgánica (MO). La materia orgánica de los suelos es el resultado de la descomposición química de las excreciones de animales y microorganismos, así como de residuos de plantas o de la decadencia de cualquiera de ellos, lo cual, al final del proceso se transforma en “humus”, siendo aquella parte de la materia orgánica que contribuye a la mejora de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo y, consecuentemente, al aumento de su fertilidad. Los suelos con un mayor contenido de materia orgánica se denominan suelos orgánicos, siendo el contenido medio aproximado entre el 1% y el 6%. Las lombrices e insectos incorporan los residuos más profundamente en el suelo, por lo que la mayor concentración de MO se encuentra en los primeros 15‐20 centímetros de suelo.
La nutrición de las plantas. Una de las funciones básicas de cualquier ser vivo es la nutrición, que es un proceso biológico mediante el cual se asimilan los alimentos y líquidos necesarios para el desarrollo, funcionamiento y mantenimiento de los organismos vivos. Las personas y los animales se alimentan de productos nutritivos, que son ingresados al aparato digestivo a través de la boca; las plantas, en cambio, no necesitan de nutrientes tomados del exterior, ellas son capaces de elaborar su propio alimento a partir de sustancias muy sencillas como el agua, las sales minerales, el dióxido de carbono, y la luz del Sol. Para fabricar su alimento las plantas emplean materia inorgánica y utilizan como fuente de energía la luz solar, proceso que se denomina “fotosíntesis” y funciona gracias a la “clorofila”. En cuanto al agua y las sales minerales, el medio de obtención es la raíz de la planta y todos sus pelillos, que absorben del suelo dichos elementos. El dióxido de carbono, el oxígeno y el vapor de agua penetran en las hojas a través de las estomas y salen también a través de ellos. Los alimentos que elaboran las hojas mediante el proceso de fotosíntesis se distribuyen al resto de la planta para su nutrición.
Resumiendo, el proceso de alimentación de las plantas comprende varias etapas: en primer lugar, deben tomar sustancias del suelo como el agua y las sales minerales, y otras del aire como dióxido de carbono y la energía solar; luego, se deben transformar esas sustancias en alimentos mediante el proceso de fotosíntesis, los cuales, una vez elaborados deben ser repartidos por toda la planta, y así los puede utilizar tanto para crecer como para obtener energía para seguir viviendo. La última etapa de este proceso consiste en eliminar las sustancias de desecho generadas durante la nutrición.
Los nutrientes esenciales. Son los elementos nutritivos que las plantas necesitan para un crecimiento adecuado. Los nutrientes esenciales de las plantas se pueden clasificar como macronutrientes, nutrientes secundarios y micronutrientes, clasificación que se basa en el requerimiento relativo de la planta. Los nutrientes primarios (macronutrientes) son requeridos en cantidades relativamente grandes; los nutrientes secundarios las plantas los necesitan en proporciones menores, y los micronutrientes en dosis muy pequeñas, lo cual no significa que los micronutrientes sean menos importantes para la planta, porque la carencia permanente de un micronutriente puede limitar el crecimiento del cultivo en la misma medida que una deficiencia de macronutrientes o nutrientes secundarios. (Continuará).
