El viaje de Simón Bolívar a Loja

Luis Antonio Quizhpe

     El Libertador Simón Bolívar, en el marco de la campaña libertaria, tuvo en sus planes visitar Loja en el apogeo de la Gran Colombia. Por ello, después de escalar el coloso de los Andes el 5 de julio de 1822, acompañado de los edecanes y su séquito, extasiado de haber pisado el límite de la nieve, regresó a Guaranda para descansar de la fatigosa y difícil ascensión. Luego, el 31 de julio se entrevistó en Guayaquil con Miguel de Sanmartín, regresando a Cuenca el 1 de septiembre y el 4 de octubre salió rumbo a Loja.

     Este hecho histórico, el escritor Stalin Alvear lo recrea en un hermoso libro titulado El viaje de Simón Bolívar a Loja (reconstrucción imaginaria), texto que leí en 2002 “a vuelo de pájaro”, pero ahora, la segunda edición la he releído con detenimiento y percibo que se trata de una pieza narrativa con una elegante prosa poética y un retazo de historia propia de los lojanos. Y creo que no es una “reconstrucción”, sino un relato histórico-literario, que apunta, no a dos lectores, sino a muchos más.

     Referida “reconstrucción” arranca con una elegante metáfora de Galo Mora Witt, intitulada El rostro de Bolívar tallado en un tronco del sur. De ahí para delante, el libro desglosa, de manera didáctica, puntos clave que nos acerca al viaje de Bolívar de Cuenca a Loja. Como es obvio, siendo Bolívar el presidente de la Gran Colombia, primero hace un estudio geográfico para emprender el viaje; por ello el texto destaca: El libertador analiza el mapa de Loja.

     Bolívar pisó suelo lojano el 10 de octubre de 1822. Por lo que el itinerario Saraguro-Loja, Alvear lo describe así: Las señoritas Alvarado le ofrecen un almuerzo al General, Lugareños le ofrecen golosinas a Bolívar, Con la delegación de San Lucas, Agradeciéndole al duraznero de Vinuyacu, El libertador con Jesús y El Quijote, Observando un partido de voleibol en Las Juntas, Bolívar con su primer edecán, El libertador escuchando una serenata en Florencia, La llegada de Bolívar a Loja, El General entregando la pista en Loja y, Visita al convento de las Madres Conceptas.

     Además, el libro cuenta que después de saludar a la gente de Masaca, Bolívar decide entrar en la hacienda Florencia, donde dictó al mayor Santana aquella hazaña de haber escalado seis mil metros. Era la inspiración lírica Mi delirio sobre el Chimborazo. Queda entredicho el paso del Libertador por Cachipamba (La Pitas), la firma del decreto de la romería de la Virgen del Cisne, la oferta de enviar un Señor Cautivo, para los devotos de Amable María, etc.

     En definitiva, se trata de un libro que recrea “al ser humano común, al ‘zambo’ atezado, al mujeriego bailador, al amigo intachable y también al poseso y obsesivo Simón Bolívar de carne, huesos, orgasmos, sentimientos, carcajadas, fracasos y depresiones”, como diría Galo Mora. Un libro estupendo que debe estar en la lista de útiles de los estudiantes de escuelas y colegios, para que estos disfruten de la historia con condumio literario.