Diego Lara León
Había una vez un pueblo enclavado en el sur de un continente hermoso y diverso.
En ese pueblo, sus habitantes entre otras cosas y como en todo el mundo, necesitaban pan para poder subsistir.
En el pueblo, desde hace muchos, muchos años, el pan solo puede ser producido por fábricas de pan públicas, es decir, solo el Estado, que rige los destinos de ese pueblo, es el único autorizado por ley para poder construir, y operar las fábricas de pan.
Además, como la venta de pan se la considera “sector estratégico”, también los carros que distribuyen el pan desde las fábricas hasta los puntos de venta deben ser sólo públicos. Estos puntos de venta son tiendas, panaderías, micromercados, supermercados; ojo, todos públicos. Está prohibido de forma tajante que el pan sea distribuido y vendido por negocios privados.
Un día de aquellos, el pueblo empezó a notar que el pan estaba escaso, no se encontraba en las perchas de las tiendas. Este bonito, pero loco pueblo, requiere cinco mil panes diarios y el Estado a través de sus fábricas solo produce, desde hace unos meses, tres mil panes. Por lo tanto, todos los días, a partir de ese momento, dos mil personas se quedaron sin comer pan.
En vista que el gobierno no tiene dinero para dar mantenimiento a las fábricas de pan existentes, peor para construir nuevas fábricas, decidió racionar la venta de pan, para que de esa manera no solo unos, sino todos, se queden sin pan al menos un par de días a la semana.
La levadura, ingrediente esencial para hacer pan, empezó a escasear, y los pueblos vecinos no quieren o no pueden venderle levadura a nuestro pueblo. Ante esto, el Gobierno anunció que serán mas días, los que los vecinos de este lindo lugar no comerán pan.
Esto ha generado graves problemas, no solo a las familias que desayunan y cenan con pan, sino a los locales comerciales que venden hamburguesas, sánduches y hasta los que ofrecen guaguas de pan, ah y también a los que hacen pan con dulce de leche.
Mientras eso sucede existen inversionistas y fabricantes de un delicioso pan que quisieran invertir en la fabricación del pan que este pueblo necesita y proponen no solo fabricar pan de agua (solo es tipo de pan se vende en el pueblo), sino, cachitos, empanadas, baguette y otras delicias de la industria panificadora. El problema es que la ley del pueblo no permite que inversionistas privados, es decir panaderos que no sean empleados públicos, hagan pan.
Los inversionistas están listos a invertir para fabricar pan, no para distribuirlo y venderlo. El Estado es el único, por ley, que puede distribuir y vender en sus tiendas públicas el pan para el pueblo.
Los asambleístas de este bonito pueblo, “muy preocupados” aprobaron un cambio de la ley para permitir que panaderos privados, fabriquen pan. Hasta ahí todo bien, pero, todo productor que fabrica algo debe venderlo. Una fábrica de pan solo puede venderlo a través de canales de distribución y puntos de venta (tiendas, panaderías, y supermercados). El problema en este especial pueblo es que esa cadena de distribución y los puntos de venta, son públicos y solo pueden ser públicos, recuerden la ley.
Entonces, ante el escenario que un panadero privado pueda fabricar pan, pero no pueda venderlo, ni tiene donde venderlo, necesita la certeza que el Estado, es decir, los dueños de los canales de distribución y de las panaderías se lo compren.
Pero los asambleístas dicen que no, que los panaderos privados pueden fabricar hasta 100 panes cada uno, para comérselos ellos mismo y si les sobra pueden venderle al Estado, pero no garantizan que el Estado, dueño de las panaderías, le compren el pan. Porque si el Estado le compra el pan a los panaderos privados, puede ser que la gente prefiera el pan privado y no se venda el pan público.
Haber, si un fabricante de pan puede producir, pero no puede vender directamente, solo le puede vender al Estado, pero ese Estado no le garantiza que se lo va a comprar, ¿ustedes producirían pan? Verdad que no.
Si ustedes necesitan comprar pan, ¿les importa si el pan es fabricado por un ente público o un ente privado? No, lo que les interesa es que el pan sea bueno, a buen precio y que esté cuando ustedes lo necesitan.
Ningún empresario del pan en ese pueblo quiere privatizar las fábricas existentes, menos los canales de distribución o las tiendas de pan. Lo que quiere es poder fabricar pan, para vendérselo a las panaderías públicas, porque ellos necesitan pan, así como el pueblo.
Si llegaron hasta aquí, seguro comparten conmigo el criterio que ese pueblo tiene unas leyes absurdas, necesita pan, pero no dejan que le ayuden a hacer más pan.
Por esta vez el cuento queda hasta aquí, porque nos podemos quedar sin energía, digo, sin pan.
@dflara
