Cambiar+mejorar=transformar

Juan Luna

Quilanga, 17 de febrero 2025

La vida es un ir y venir de personas, hechos, fenómenos, más, sin embargo, la mayoría de ellas pasan desapercibidos, minimizados, lo típico, “como no me toca a mí no me importa”, entonces, no se profundiza el conocimiento, el análisis, la crítica, la reflexión y lo peor de todo se pierde la sensibilidad que concientiza y humaniza. Urge por tanto cambiar y mejorar para transformar.

Me referiré a lo que la humanidad enfrenta con mayor certeza e intensidad, el cambio climático. Solo para recordar lo que sucede en el entorno. El 2024 estuvo caracterizado por un intenso sol y largo verano con temperaturas elevadísimas, cuyos efectos fueron los incontrolables incendios que pusieron en riesgo la vida y el ecosistema, hoy, las lluvias prolongadas nuevamente vulneran a las poblaciones, a sus habitantes y su producción.

Se afirma que estos fenómenos son provocados por el ser humano lo que ha ocasionado que los ecosistemas sean presionados más allá de su capacidad para adaptarse, debido al crecimiento sobrepoblacional, migración, explotación de recursos naturales no renovables, primacía del capital sobre el ser humano unido a la falta de conciencia y responsabilidad social individual y colectiva.

“El cambio climático tiene repercusiones negativas en la salud de las personas (tanto física como mental) que van desde el alza de las enfermedades provenientes de alimentos y agua por el calor extremo hasta traumas psicológicos a las víctimas de desastres naturales o pérdida de cultura y calidad de vida a causa de eventos climatológicos” (cf. IPCC 2022). Se dice que aproximadamente 3,500 millones de personas, prácticamente, la mitad de la población mundial son vulnerables a los efectos del cambio climático y sus consecuentes daños ambientales.

¿Qué se enfrenta, precisamente ahora? Tormentas más violentas, aumento del nivel del mar, acidificación de los océanos, pérdida de fauna marina en aguas dulces y saladas, sequías, deslizamientos de tierra, desaparición de diversas especies en tierra, aumento de incendios y extremos climatológicos. Sin duda sus consecuencias son desgarradoras: incertidumbre en la seguridad alimentaria, escasez de agua por el debilitamiento de las fuentes hídricas por la irresponsabilidad humana e institucional para preservarlas y rehabilitarlas.

Todo esto conocen las personas desde su niñez en la familia, en la escuela, colegio y universidades se habla de los temas, se organizan campañas, brigadas, se reforesta, pero, no hay una respuesta que cambie, que mejore y que transforme el conocimiento en una acción y en la vivencia de los valores como el respeto y cuidado por la naturaleza, “casa común”, dice el Papa Francisco.

Es el momento en la historia de la humanidad de ignorar la situación actual del medio ambiente, posponer políticas públicas y compromiso por el clima no sería más que una sentencia de muerte para la humanidad.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible, pretende un modelo de vida sustentable que debe ser exigente para todos, lo propone el IPCC “los países más ricos que producen más de un tercio del petróleo y el gas del mundo, deben reducir la producción en un 74% para 2030. Los más pobres, que abastecen apenas una novena parte de la demanda mundial, deben recortarla en un 14%. Los productores medios restantes deberán bajar su producción entre 43% y 18%”.

El momento para entender que mejorar+cambiar=transformar. Fortalecer el pensamiento crítico, tomar conciencia para actuar y vivir con creatividad en pro de la vida y de la naturaleza.