Por: Sandra Beatriz Ludeña
Entre barberos modernos y peluqueros tradicionales la barbería es una artesanía ancestral, integrante de la cultura lojana. Bien dicho es aquel adagio popular que reza: “Un buen peluquero conforta, no solo corta”. La profesión proviene del antiguo Egipto, los barberos atendían a faraones y la realeza; por ello su habilidad era valorada, así las barberías fueron centros sociales populares para hombres.
En la cultura lojana no ha sido diferente, las peluquerías reunieron gran número de hombres, quiénes acudían impostergablemente, no solo porque el cabello crece, sino porque por el encuentro de varones, para hablar desde deporte hasta desilusiones, cosas de la vida. Allí, por radio oían las narraciones del futbol y, leían el periódico o revista que amenizaba la estancia. Sentirse atendido con corte de cabello, estilo genuino, haciéndose el bigote o el candado, afeitando el exceso de barba y al final sentirse renovados, mientras entre colonia e imagen bien peinada, trasciende algo épico en su gallardía varonil. Por esto, les aseguro que las peluquerías (ahora barberías), son también, de cuidado psicológico para el gentil.
Mas, la peluquería para hombre ha sufrido transformaciones, que no son relevantes, es más, ha crecido en popularidad en los últimos cinco años, al menos así se ve en Loja, ya que, hasta la década pasada, abundaban los centros estéticos para dama, pero para hombre eran contados, las sobresalientes: Peluquería Howard, Peluquería Guayaquil, Peluquería Francia. En estas no era raro el afeitado, bigote, corte de cabello, barba, patillas, entre otros. Los peluqueros son artesanos de trayectoria: veinte, treinta años de afinar la técnica con el corte perfecto, de afeitar con navaja, y buscarle mejor cara al cliente, contando historias, con cultura amplísima y autoridad para opinar en política, y más temas; son consejeros serios, sobre todo, saben de lojanidad. Así, trabajan decenas de cabezas, con las tijeras que bailan entre dedos, con un arte que mejora imagen y autoestima del pasajero subido en el sillón del peluquero.
Pero, ahora hay múltiples barberos modernos, quienes con grandes inversiones hacen barbería. Son jóvenes con título artesanal. Una vez hecho el curso e incorporados, proceden a financiar su centro de barbería. En muchos casos, arriendan grandes locales, con ubicación central en la ciudad, allí se asocian entre cuatro, cinco barberos, en espacio compartido.
Las diferencias entre barberías modernas y tradicionales son evidentes, para el operador-barbero moderno es un trabajo silencioso, las técnicas son innovadoras, buenos terminados y, ambientes sofisticados. Mas, no hay la misma calidez que en las peluquerías tradicionales. Quizá porque el barbero moderno va a lo contratado: si es corte de cabello, corta. Si es ajuste de barba, ajusta, nada más de lo requerido. Nada de periódicos en papel, ni las revistas, solo pantallas para el entretenimiento. En fin, la atención modernamente es más fría y lejana a la tradición lojana.
Visito la “Peluquería Francia”, hablo con Guillermo Palacios, quién reconoce que mermaron los clientes por la proliferación de barberías modernas. Así cree que ahora van a su peluquería quienes ven la diferencia. Él dice cuidar la técnica, que debe ser aplicada prolijamente (pues es un arte complejo), todo vale para el rescate de la costumbre lojana, porque, en el servicio hay claves para la buena experiencia. El ambiente cuenta, así en “Peluquería Francia” los muebles son antiguos y evocan épocas pasadas, practican valores como confianza, cercanía, y conexión con el usuario a través del respeto. Dice que desde el año 2.002 hasta el 2.020 tuvo su “Peluquería Palacios”, ubicada en la Terminal Terrestre Reina de El Cisne, en esta ciudad. Dieciocho años de trabajo interrumpidos por la pandemia COVID-19; ahora, con su hermano, trabajan en “Peluquería Francia”, con un servicio tradicional, que se esmera en dar valor al cliente, atendiendo en la calle Lauro Guerrero entre 10 de Agosto y José A. Eguiguren. En este tipo de peluquerías los servicio estrella son cortes de cabello tipo: militar, oficial, tradicional. Materiales como brillantina han sido reemplazados con otros fijadores, pero, lo que no se reemplaza es una tradición del hombre bien cortado y confortado.
