Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia…
Todo está guardado en la memoria, refugio de la vida y de la historia…
León Gieco
Las crisis en el Ecuador se agudizan pese a los esfuerzos de las organizaciones sociales y la búsqueda de unidad de las organizaciones políticas progresistas. Los tres últimos gobiernos de derecha han realizado acciones que buscan consolidar el poder económico de una minoría, perjudicando a la mayoría de la población.
El gobierno de Moreno se distinguió por la austeridad fiscal y el fortalecimiento de políticas económicas cada vez más favorables a los grandes empresarios, en una clara identificación con el recetario neoliberal y las medidas dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El triunfo de Lasso simboliza un proceso de derechización de la sociedad ecuatoriana producto del miedo, la xenofobia, el racismo, la instalación de imaginarios según los cuales el retorno del correísmo significaría que Ecuador reproduzca la crisis venezolana.
Aunque la ineficiencia de Lasso y su pérdida de legitimidad forzaron la interrupción anticipada de su gobierno y el posterior ascenso de Noboa, evidencian el interés de los sectores dominantes para retomar el control directo del Estado. Detrás esta actitud está presente la necesidad de mantener y profundizar su poder económico y político, a través de la ampliación de la frontera de extracción, la precarización de amplios sectores sociales y el desarrollo de otras actividades económicas que podrían estar ligadas a economías ilegales.
Noboa optó por una decisión: la declaratoria de un conflicto armado interno. Esta tuvo tres efectos: la militarización de la sociedad, la declaratoria de estado de excepción y el señalamiento a las bandas criminales como grupos terroristas, un calificativo que podría extenderse de manera indiscriminada a sectores sociales, activistas y figuras de la oposición. En un alarde del estilo autoritario que impregna al gobierno, el actual presidente de Ecuador ordenó asaltar la Embajada de México en Quito para secuestrar a Jorge Glas, ex vicepresidente de Ecuador. Además, acaba de ordenar la eliminación de varios ministerios y la supresión de 5 000 puestos de trabajo de empleados públicos.
¿Cómo esta dictadura neoliberal? Por un lado, son las organizaciones sociales del campo y la ciudad que deben unirse en sus propuestas y movilizaciones. Desde el sector político, es hora de la formación de un frente amplio que una a las distintas organizaciones políticas progresistas.
Es tiempo de la construcción de una agenda de mínimos acuerdos que puede comenzar a marcar algunas diferencias. Esta debería propender a la articulación de propuestas viables que confronten las miradas unilaterales del poder en torno a la seguridad, con otras que enfaticen en sus dimensiones integrales, regionales y políticas; den importancia a recuperar el valor de una democracia sustantiva que facilite disensos, faciliten el procesamiento de conflictos y el cumplimiento de la voluntad popular; creen escenarios que permitan avanzar simultáneamente en la reducción de la explotación-expoliación de la naturaleza y la creación de empleo digno, en clave de nuevos horizontes post-extractivos; y promuevan el cumplimiento de los derechos de los más amplios sectores sociales, como condición básica para recuperar un horizonte en común y de defensa de la vida.
