Ecuador maravilloso en permanente encrucijada

Juan Luna

Quilanga, 09 de octubre 2025

Nuestro Ecuador del alma es un país extraordinario. Su ubicación estratégica en la mitad de los dos hemisferios y con su territorio dividido en cuatro regiones naturales posee climas y ecosistemas diversos.

La región costa rodeada de llanuras fértiles, playas y la red fluvial del río Guayas y clima cálido, la sierra atravesada por la Cordillera de los Andes está integrada por valles, nevados y volcanes activos; en la Amazonía se encuentran selvas tropicales bañadas por el río Amazonas, con una inmensa biodiversidad, ni que decir de nuestro archipiélago de Galápagos, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por su flora, su fauna y los estudios científicos del inglés Charles Darwin.

Ecuador es también pluricultural y multiétnico con pueblos y nacionalidades vivos con su propia lengua y tradiciones; por su riqueza artística y arquitectónica colonial, Quito y Cuenca son Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarados por la UNESCO, y fue el primer país del mundo en reconocer los derechos de la naturaleza en su Constitución de 2008.

Todo esto tiene nuestro país, quizá, su debilidad es su economía y producción muy particular y que desde mi mirada que no ha encontrado un equilibrio o una tercera vía que le permita su desarrollo integral. Tenemos desde el año dos mil el dólar estadounidense como moneda, siendo el único país de América del Sur.

Respecto a las exportaciones de banano, camarón, cacao y café, flores (rosas), en algunos es líder mundial. Es exportador de petróleo desde la década de los sesenta y las dos últimas décadas concesiona grandes espacios para la explotación de minerales, lo que genera daños ambientales y a la comunidad. No hemos `podido consolidar un proyecto de procesamiento de productos que nos convierta en exportadores de los derivados de petróleo y minerales.

En cuanto al turismo existe una insondable riqueza que nace por su ubicación geográfica y diversidad. Playas, volcanes, paisajes, flora, fauna, selvas tropicales y orientales, lo mejor del mundo las Islas Galápagos han permitido mejoras en el sector, más, sin embargo, creo falta un modelo turístico propio e integral que promocione, conserve y preserve todos los recursos.

A las bondades de la naturaleza, de la riqueza histórica cultural, también, debemos sumar las expresiones religiosas populares y la bondad de su gente.

Teniendo todo, después de más de doscientos años del nacimiento de la república, seguimos problematizados. No somos un país justo y equitativo en su modelo de desarrollo económico, social y ambiental, precisamente, por allí nacen las diferencias y las distintas manifestaciones de violencia estructural y permanente, sumado a ello, la falta de voluntad y liderazgo político, institucional y organizacional para tomar decisiones que beneficien a todos en igualdad de oportunidades.

Los que vivimos hoy, diecisiete días en paro y enfrentamientos entre hermanos: indígenas, comuneros, líderes sociales, con la fuerza del poder económico, político, de las fuerzas armadas y de algunos medios de comunicación y periodistas, del otro lado la ciudadanía absorta pero indiferente y si compromiso.

Pérdidas millonarias quedarán de rezago que demorarán años en recuperarse por la tozudes de los sectores involucrados. A pesar de ello, debemos emprender todos la tarea de encontrar una solución de largo plazo y que nos permita recuperar la armonía, la paz, la justicia y seamos ejemplo de un modelo que privilegie la vida, frente al vil dinero que nos separa.