Venga, venga mi notario
porque quiero que redacte,
y ojalá no me retracte
cuando estrene mi sudario.
He pasado cruel calvario
con mis guaguas y entenados,
en mi rol de enamorado
de mis lindas vecinitas,
buenasmozas, rosaditas,
tal y como lo he soñado.
Bueno, bueno en este rato
con la lengua medio seca,
-debe ser por la jaqueca-
dejo todo a los ingratos.
Este lapsus de arrebato
me ha chumado la cabeza
y entre fuegos y torpeza
voy dictando el testamento
no sea cosa el cruel momento
me sorprenda nuca tiesa.
A mi Dany presidente
que a la fecha no ha cumplido
todo cuanto fue ofrecido
le reclamo muy de frente.
Hijo mío, ten presente
que confiamos en tu verbo
y al mirarte me exacerbo
porque engañas con promesas
y nos llenas la cabeza
con tus chistes más protervos.
Ayayay! muy enojado
muestra el pueblo su careta,
por tu forma tan “maleta”
de gobierno despistado.
¡Macho rumbo que le has dado!
a la patria, so carajo!
entre líos y relajos,
entre dimes y diretes
entre falta de billete,
y entre obritas de cascajo.
Qué te dejo, ¿me pregunto?
con tu labia tan mishica,
con discursos que predican
nada, nada y en conjunto.
Ponte pilas, ponle asunto,
que la patria está en soletas
con tus formas obsoletas
de guiar a tu gobierno
que se ahoga en el invierno
de propuestas incompletas.
Has mentido a lo Pinocho
desde el Carchi al Macará
has mentido ja, ja, ja
sin vergüenza, y hecho el mocho.
Ya lo dijo don Morocho
que mentiste a los muchachos
que creyeron de cocacho
que quitabas dichas pruebas
más te ríes, por las huevas,
sin sentido y sin empacho.
A mi nieto encarcelado,
Jorge Glas, el presidiario,
yo le dejo escapulario
y un sabroso encebollado.
Hijo mío te has flaqueado
por tu cana exagerada
mientras nadie dice nada,
ni tampoco se conmueve
bajo el cielo triste, aleve,
solidario de a patada.
A mis hijos los “diezmeros”
que pululan todavía,
yo les dejo en estos días
una tunda en el trasero.
El amor por el dinero
pudo más que la decencia
y en un lapsus de impotencia
sucumbieron al pecado
con dinero embolsicado
en sus cuentas con urgencia.
A Rafico ex presidente
que en Europa vive y come,
es mejor que no se asome
porque cae, es evidente.
En el viejo continente
se hospedó… no es tan cojudo,
y que venga, yo lo dudo,
dejo un sueldo vitalicio
pa´ que afronte tanto juicio,
muchos de ellos bien pepudos.
Este asunto va de patas
con proforma reducida,
con filáticas medidas
porque dizque ya no hay plata.
Nada, nada se rescata
y en lugar de un incremento
nos facturan cruel tormento
para el año venidero
que se mira culebrero
con un sueldo flacuchento.
Vengan, vengan entenados,
de mi Loja soñadora,
para darles mis “ayoras”
porque un algo si he guardado.
No se me hagan los cabreados
si les dejo a los mijines,
a los lindos querubines
que gobiernan esta tierra
entre cánticos y guerra
persiguiendo falsos fines.
A mi chato el revocado
que salió de la oficina,
yo le dejo vitamina
porque dizque fue engañado.
Como sé que ya ha pensado
en volver a la contienda,
yo le dejo y no se ofenda
militantes por costales,
porque algunos desleales
se mandaron a otra tienda.
Y si quiere postularse
nuevamente a la alcaldía
piense bien, es osadía,
porque puede hasta enfermarse.
En su afán de encaramarse
otra vez al ajetreo,
le he pedido a Eliseo
que le deje algunos votos
de los sitios más ignotos
del cantón, es mi deseo.
Al final, son los votantes,
los que eligen sus gobiernos
…aunque algunos son eternos
y se vuelven arrogantes.
Al final, los habitantes
de esta Loja franciscana
entre buena o mala gana
le dan vida al candidato
para corto o largo rato,
al calor de una jarana.
A mi nieta la Dianita,
que llegó sin tanta lata,
yo le dejo mucha plata
para ver si me hace obritas.
Baje, baje hacia Las Pitas,
en la noche o en el día
y verá licorerías
hasta dos de la mañana
donde atienden las fulanas
con falditas, piernas frías.
Yo te dejo mi Dianita
un consejo bien certero
para ver si a los bomberos
pones orden, tranquilita.
Este tema enerva, agita
y nos duele la cabeza
por las formas y torpezas
y otra suerte de truquitos
para verse un jefecito
sin caer en mil bajezas.
¿Qué pasó mis gobernantes?
nos cerraron la frontera
nos sellaron la tranquera
casi mudos, tan campantes.
Macará y sus habitantes
pasarán calamidades
entre mil adversidades
derivadas de esa absurda
decisión, muy torpe y burda
y otra sarta de ruindades.
A mis hijos de este Diario
que trabajan muy centrados
yo les dejo, de contado,
un aumento en sus salarios.
Su trabajo solidario
los ha puesto en buen lugar,
y en lugar de lamentar
lo que pasa en el país
siguen siempre como anís
transparentes a imitar.
Todavía falta mucho
por dejar a mis lectores
pero el tiempo, mis señores,
se termina, dice Lucho.
Me he quedado solo y llucho
al umbral de aquella puerta
que se muestra tan abierta
para hacer la travesía
que termina con mis días
de presencia muy incierta.
Pseudónimo: Caminante del mundo.
