
Dos fallecidos en Gonzanamá marcan el inicio más trágico de la temporada lluviosa 2026, mientras carreteras colapsan y poblaciones quedan aisladas. Moradores con pico y pala tratan de habilitar las vías ante la tardía respuesta de las instituciones.
Tragedia
La temporada invernal golpea con severidad a la provincia de Loja. Precipitaciones persistentes, registradas incluso durante el feriado de carnaval, han deteriorado caminos urbanos y rurales, dejando incomunicadas a varias localidades y provocando las primeras pérdidas humanas del año.
El episodio más doloroso ocurrió en el cantón Gonzanamá. El domingo 15 de febrero de 2026, una intensa lluvia elevó el caudal de la quebrada Chirimoyos, ubicada en el barrio Santa Esther, parroquia Sacapalca. Un vehículo intentó cruzar el afluente, pero la corriente lo arrastró con violencia. Dos ocupantes viajaban en su interior.
Tras la alerta, organismos de socorro desplegaron un operativo inmediato. Horas después fue localizado el cuerpo de Brayan Sebastián D. A. Sin embargo, la búsqueda continuó sin descanso. La mañana del lunes 16 de febrero, comuneros y rescatistas hallaron a Dani Roberto P. S., varios kilómetros aguas abajo. Ambos se convirtieron en las primeras víctimas mortales del invierno 2026 en territorio lojano. El año pasado hubo más de 11 fallecidos.
Vías
Las afectaciones no se limitan a Gonzanamá. En el cantón Pindal, el Municipio con respaldo de la Prefectura, ejecutan labores de limpieza y habilitación en calles céntricas obstruidas por deslizamientos.
La ruta Buenavista–Santa Rufina, en el cantón Chaguarpamba, es uno de los tramos más críticos. Automotores quedaron atrapados en el fango, obligando a moradores a intervenir para liberarlos. “Este es el drama que vivimos todos los días; durante el invierno enfrentamos lodo y, en verano, baches y polvo. La intervención anunciada aún no se concreta”, manifestó a Diario Crónica Romel Gutiérrez, habitante de la parroquia Santa Rufina.

Situación similar ocurre en la vía Cuatro Caminos hacia la parroquia Amarillos, donde residentes emplean picos y palas para despejar el paso ante la tardanza de ayuda. A ello se suma el riesgo permanente en la carretera estatal Velacruz–Chaguarpamba–Río Pindo, específicamente en el cerro Tintanil, punto que genera temor entre transportistas por su inestabilidad.
La provincia enfrenta así un escenario complejo, con infraestructura vulnerable y precipitaciones que no cesan.(I).
Las vialidad rural y estatal en la provincia de Loja presenta afectaciones con deslizamientos constantes en casi la mayoría de los 16 cantones.

