Ángel Felicísimo Rojas, símbolo de identidad y orgullo lojano

A large bronze statue of a man in a suit and hat, standing with one hand on his chest. The statue is set against a cloudy sky and a backdrop of greenery, with power lines visible in the image.
Busto al destacado personaje Ángel Felicísimo Rojas por su legado como escritor, articulista y abogado.

En el redondel de salida hacia Vilcabamba —avenidas Reinaldo Espinosa, Éxodo de Yangana y Eduardo Kingman—, al sur de la ciudad de Loja, se levanta el monumento del destacado escritor, articulista y abogado Ángel Felicísimo Rojas, un espacio para recordar a la ciudadanía y particularmente a la juventud su legado en las letras.

Historia

Si hablamos de cultura necesariamente nos llega a la memoria el nombre inmortal Ángel Felicísimo Rojas, uno de los escritores más completos que ha tenido el Ecuador y América. Él nació en el sector del Plateado, el 20 de diciembre de 1909. Estudió la primaria en la Escuela de los Hermanos Cristianos. La secundaria en el centenario colegio Bernardo Valdivieso, en el cual posteriormente ejerciera como Maestro. Obtuvo el título de Abogado en la Universidad Nacional de Loja (UNL).

A los 15 años ingresó al Partido Socialista de Loja; por su ideología, a finales de 1941, estuvo preso debido a desacuerdos con el gobierno de Carlos Arroyo del Río. Cumplió las funciones de Contralor General de la Nación, Rector y profesor de Literatura del Colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil, Catedrático Universitario por varios años; fue periodista, articulista, un reconocido escritor y crítico literario.

Entre 1938 y 1997 publicó su vasta obra, dentro y fuera del país, contenida básicamente en novela, cuento y ensayo. Entre sus publicaciones más conocidas constan Banca, Curipamba, El Club de los Machorros, Un idilio bobo, El busto de doña Leonor y El éxodo de Yangana. Es sin duda, está última obra su creación máxima y una de las grandes de América.

Homenaje

En 1979 la Municipalidad de Loja lo declaró El Mejor Ciudadano; en noviembre de 1983 se incorporó a la Academia Ecuatoriana de la Lengua; en 1997, en reconocimiento a su actividad literaria, el gobierno del Ecuador le otorgó el Premio Nacional Eugenio Espejo; en el 2002, el Gobierno, le confirió la Orden Nacional al Mérito; en septiembre de 2002, el Consejo Universitario de la Universidad de Guayaquil le concedió el título de Doctor Honoris Causa.

El 20 de julio de 2003 en Guayaquil, el país se conmocionó por la partida de Ángel Felicísimo Rojas. Las cenizas fueron entregadas con una lápida azul a su entrañable amigo, Fausto Aguirre Tirado, hijo adoptivo de Loja, cuyo legado académico y literario ha dejado una huella indeleble en el ámbito educativo y cultural de nuestro país, quien destinó en su casa de habitación en esta ciudad, un sitio especial para conservar el nicho, junto al cual estaba su espacio, que a raíz de su fallecimiento el 29 de enero de 2025 dio cabida a sus cenizas, cumpliéndose el deseo de estar juntos hasta la eternidad.

Monumento

En Loja, el busto de bronce que hoy honra su memoria está ubicado en el redondel de salida a Vilcabamba, avenidas Reinaldo Espinosa, Éxodo de Yangana y Eduardo Kingman, contiguo al área de la Modalidad de Estudios a Distancia de la Universidad Nacional de Loja (UNL).

Tiene una dimensión de 2.5 metros de altura y fue elaborado por Diego Espinosa Aguirre. La efigie recuerda a los lojanos que su legado en las letras también está enmarcado en la vía de Integración Barrial que lleva su nombre y una escuela municipal.(I).  

Frase que resaltaba el amor a su tierra natal

“Vivo enamorado de la pequeñita Loja, y mis restos descansarán en el lugar donde se originó mi vida”.