Vicente Chamba: Un legado de rectitud y amor a la tierra

Juan Luna

Quilanga, 20 de abril de 2026

Seguimos en esta tarea de recuperar nombres e historias de hombres y mujeres probos, con un profundo sentido de pertenencia e identidad; luchadores incansables en su misión y generadores de familias que llevan en sus entrañas el orgullo de su origen como escudo, dondequiera que se encuentren.

Con cariño, conocimiento de causa y una cercana amistad con sus hijos, hoy voy a hablar de don Vicente Chamba: hijo, esposo, padre de familia, abuelo y un servidor público por más de 32 años en la secretaría de la Tenencia Política de la parroquia Quilanga y, posteriormente, de la Jefatura Política cuando fue elevada a cantón.

Don Vicente nació el 16 de abril de 1940. Hijo de doña Victorina Chamba y hermano de Floro, Eulalia y María. Cobijados por el abrigo materno crecieron, cursaron la escuela y heredaron una profunda fe católica. Doña Victorina y sus cuatro hijos le dieron batalla a la vida fomentando la agricultura, la ganadería y la siembra del café.

El amor llegó a su vida muy temprano; rondaba los 20 años cuando contrajo matrimonio con su vecina, la señorita Mercedes Leticia Ochoa Carrión. Al puro estilo de su época, se prometieron amor “hasta que la muerte los separe” y de esa unión nacieron seis hijos: Ángel Willian (+), Marlon Hernando, René Hermógenes, Bettman Vicente, Mercedes Beirut y Diomedes Naun.

Con la responsabilidad en sus manos y una familia en marcha, don Vicente continuó trabajando en el campo. Fue un apasionado de la ganadería —labor que le mereció un reconocimiento posmórtem en 2025 por parte de la Asociación de Ganaderos— y mantuvo en su casa un taller de zapatería donde trabajó junto a su esposa, oficio que algunos de los suyos también aprendieron.

Como funcionario judicial en la secretaría de la Tenencia y Jefatura Política laboró por tres décadas, tiempo en el cual demostró sensibilidad, equilibrio y rectitud para orientar a los vecinos en sus dificultades, tomando siempre decisiones que no afectaran la integridad de las personas.

Con el esfuerzo diario y la compañía de su fiel esposa, lograron educar a todos sus hijos en la Escuela Manuel Carrión Pinzano, el Colegio Técnico Quilanga y la Universidad Nacional de Loja. Pero su compromiso con la superación no terminó ahí: él y su esposa se dieron el espacio para obtener juntos el título de Bachiller Técnico en el Colegio a Distancia “3 de Junio”.

El testimonio de don Vicente vive en sus hijos, en la comunidad y en los corazones de quienes pudimos estrechar su mano y disfrutar de sus conversaciones amenas y su don de gente. El amor infinito a su tierra es impulso a seguir construyendo el cantón de nuestros sueños.