La Iglesia Católica y sus reformas

Luis_pineda47@yahoo.es

Los siglos XX y XXI se han caracterizado por el cuestionamiento a los paradigmas de los diferentes ámbitos de la realidad mundial, por ello constatamos que una crisis de paradigmas ocurre cuando los modelos, teorías y creencias que utilizábamos para comprender el mundo dejan de ser útiles y fallan al explicar nuevas realidades. Popularizado por el filósofo Thomas Kuhn, este fenómeno impulsa el paso hacia una revolución científica o social.

La Iglesia Católica está viviendo esta realidad de cuestionamientos en todos los ámbitos. El proceso se inició en la década del 60 del siglo pasado cuando el Papa Juan XXIII convocó al Concilio Vaticano II que implementó reformas en los ámbitos estructurales y doctrinales. Luego, el Papa Francisco impulsó un proceso dejar los conventos y las sacristías y salir a la calle, a compartir la vida de las personas. Finalmente, el Papa León XIV nos plantea reformas basadas en su experiencia de vida en el Perú donde compartió su vocación misionera con pueblos jóvenes y comunidades indígenas y campesinas.

Para complementar la reflexión les ofrecemos algunas propuestas de Frei Betto:

“El escenario que hereda el nuevo papa –Robert Francis Prevost— está lejos de ser tranquilo. La Iglesia Católica enfrenta innumerables desafíos internos y externos que le exigirán habilidad diplomática, coraje pastoral y capacidad de diálogo con el atribulado mundo actual.

Bajo el pontificado de Francisco aumentaron las tensiones entre sectores conservadores y progresistas dentro de la Iglesia. La creciente polarización del mundo reverbera en la barca de Pedro. Las críticas a su estilo pastoral y sus reformas provinieron de cardenales influyentes, grupos de laicos y teólogos. Esa división es un reflejo de la diversidad política y cultural que marca la coyuntura global. El papa León XIV tendrá la difícil misión de preservar la unidad de la Iglesia sin sofocar la pluralidad de expresiones católicas.

El hecho de adoptar el nombre de León en la secuencia de León XIII (1810-1903), el papa de la encíclica Rerum Novarum, la primera que abordó el tema de las relaciones laborales, demuestra su sensibilidad sobre las cuestiones sociales. Hay que considerar también que Prevost es agustino, discípulo de San Agustín, un filósofo pagano que se convirtió a la fe cristiana y se convirtió en un pilar de la teología. Buena parte de su actividad sacerdotal y episcopal transcurrió en Perú, lo que nos permite considerarlo el segundo papa latinoamericano.

No obstante, la escasez de vocaciones sacerdotales, sobre todo en Europa y el continente americano, amenaza la sostenibilidad pastoral de la Iglesia en muchos lugares. A la vez, el envejecimiento del clero y la sobrecarga de las funciones pastorales dificultan la presencia efectiva de la Iglesia en innumerables comunidades. Eso reabre los debates sobre el celibato facultativo, la ordenación de mujeres y el derecho de las parejas homoafectivas al sacramento del matrimonio.

Tal vez el mayor desafío del nuevo pontífice será mantener la vitalidad de la misión evangelizadora en un mundo cada vez más secularizado. La Iglesia necesita encontrar el lenguaje, las actitudes y las estructuras que le hablen al corazón de las personas de hoy, especialmente al de los jóvenes. Eso exige creatividad pastoral, apertura a la sinodalidad –proceso ya iniciado por Francisco— y valor para repensar formas de presencia y actuación en el mundo digital, las periferias urbanas y los contextos multiculturales.”