Antonio C. Maldonado V.
No solamente el fútbol, como se cree en la actualidad, es una forma o medio de enriquecimiento económico; ya que este deporte se ha extendido mundialmente y existen oficinas autorizadas en todos los países, similares a las loterías, para apostar al equipo que se cree triunfará, más o menos como en nuestro país, aunque con distinta finalidad. Nuestra Lotería Nacional, creada en 1894, tiene como fin principal financiar la obra social de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y las instituciones que esta administra; actualmente son: Hospital Luis Vernaza, Hospital de Niños Dr. Roberto Gilbert Elizalde, Instituto de Neurociencias y Hospital de la Mujer Alfredo Paulson; en educación: Unidad Educativa José Domingo de Santistevan, Unidad Educativa Santa Luisa de Marillac y el Hogar Calderón Ayluardo; y, en hogares de asistencia y protección: Hogar Corazón de Jesús, Hogar Manuel Galecio, Hogar de Personas con Discapacidad Psicosocial y Albergue Junta de Beneficencia. El 100% de los ingresos netos generados por la venta de sus boletos se destina a brindar salud, educación, alimentación e inclusión a los sectores más vulnerables del país, desde luego efectuando las correspondientes comisiones económicas que deben pagarse a los vendedores de la lotería.
Posteriormente se intentó crear una nueva lotería con sede en Quito durante el breve período presidencial de facto del ingeniero Federico Páez, en 1936; sin embargo, fue eliminada apenas unos días después.
Largo sería el engranaje para intentar bosquejar los primeros juegos de ajedrez en el mundo. El primer Campeonato Mundial oficial se disputó en 1886, teniendo como campeón a Wilhelm Steinitz, de Austria. Posteriormente siguieron Emanuel Lasker, de Alemania, desde 1894 hasta 1921; José Raúl Capablanca, de Cuba, de 1921 a 1927; Bobby Fischer, de los Estados Unidos, en 1972; y Anatoly Karpov, de la entonces Unión Soviética, desde 1975 hasta 1985.
El llamado “Deporte Intelectual” produjo grandes ganancias económicas, especialmente para las editoriales de todo el mundo y en varios idiomas; llegó el estudio de este deporte a varias instituciones educativas, creándose una cátedra en algunas de ellas sobre esta disciplina. En nuestra ciudad se fabricaban tableros y cajitas de ajedrez de madera, pintados por artesanos locales.
