María Antonieta Valdivieso Cueva.
Camilo fue el cuarto de los diez hijos (Sebastián, María Antonieta, Magdalena, Camilo, Pablo, Roberto, Jorge Luis, Pedro, Soraya y Calixto) del matrimonio formado por el doctor Jorge Valdivieso Moreno y de doña Yolanda Cueva Cueva. Como todos sus hermanos cursó los estudios primarios en la escuela La Salle, en donde se destacó por ser un alumno brillante y destacado deportista. Parte de la secundaria siguió en Quito, en el colegio jesuita San Ignacio de Loyola, años que marcarían su personalidad, tan recta y apegada a las normas, el resto del colegio lo terminaría en nuestro querido Bernardo Valdivieso.
Viajó a Europa (Polonia) pero no concluyó sus estudios universitarios, porque su estado civil ya se había complicado y su deber como padre exigía su presencia (Ya había nacido su único hijo, Camilo Vicente Valdivieso Eguiguren). Cursó la carrera de Derecho en la Universidad Central del Ecuador en donde se gradúa de abogado de los tribunales de la República y doctor en jurisprudencia. Ingresa a la superintendencia de Bancos en donde ocupa cargos de altísima responsabilidad: Prosecretario, Secretario General, Intendente Regional de Bancos, Intendente Nacional de Seguros, Intendente Nacional Jurídico, Asesor General, miembro de la Junta Bancaria, entre los principales. Fue Intendente de compañías de Quito desde el 2011 hasta el 2018. Una vez concluida su carrera en el sector público continúo como consultor privado en aspectos bancarios, societarios y de seguros.
Es necesario resaltar la parte humana de nuestro querido hermano, se destacó por esa enorme sencillez, generosidad, afán de servicio, espíritu protector hacia sus numerosos hermanos, cito textualmente la publicación que hiciera uno de sus colaboradores, el abogado J L Chevasco, al enterarse de su deceso: “su trayectoria fue construida con trabajo honesto, compromiso y una enorme calidad humana. Fue de esas personas que entendieron que servir también es escuchar, tender la mano y tratar a los demás con respeto y dignidad. Quedan sus enseñanzas, su ejemplo, y el recuerdo de una vida entregada con generosidad a su labor y a su gente. Hay personas que ocupan cargos importantes, pero muy pocas logran convertirse en verdaderos referentes, él lo consiguió con sencillez y nobleza”.
La muerte resulta devastadora, aplastante, lo deja a uno sin aliento; la muerte es tan brutal, que no nos permite reaccionar; nos hace sentir tan pequeños e impotentes que no sabemos a dónde huir, ni en dónde escondernos. García Marquez consideraba a la muerte como una interrupción injusta de la aventura de vivir. También estimaba que la memoria y el amor mantienen viva la presencia de quienes ya no están. Para el escritor colombiano la muerte es terrible no solo porque pone fin a la vida, sino porque consuma la separación definitiva de los seres que amamos. Lo que más le inquietaba no era el instante de morir, sino el adiós irrevocable.
Y es el adiós irrevocable, es nunca volver a ver a esa persona tan amada, es prescindir de su querida presencia, es ya no contar con sus risas, con sus ocurrencias. La muerte es el viaje al no ser, es un viaje a ninguna parte. Es dejar de ser esa persona espléndida, humana, generosa, vital, con un don de gentes extraordinario, con geniales ocurrencias, para entrar al mundo de la nada, del no ser.
Adiós queridísimo hermano, te recordaremos siempre, vivirás en nuestros recuerdos, evocaremos tu presencia en todo momento de nuestras vidas. Viaja tranquilo, con la tranquilidad del deber cumplido, con la satisfacción de haber llevado una vida integra y pródiga. Sobre la muerte, Rosa Montero, la novelista española sostiene que “el amor y la memoria permiten que quienes hemos perdido a un ser querido, siga habitando nuestra vida, y que el amor sobrevive a la muerte”. Tú seguirás vivo en nuestra memoria, en nuestros sueños… Adiós queridísimo hermano Camilo. Descansa en paz.
