En Zapotillo, sur occidente del Ecuador, es urgente la apertura de frontera con Perú

Freddy Rommel Coronel Álvarez

Los fronterizos cantones de Zapotillo, Espíndola y Macará pertenecientes a la provincia de Loja, ubicados en la línea que divide con el Perú y que nos conecta con el departamento de Piura, con pasos tradicionales que se encuentran actualmente suspendidos por más de seis meses, desde el cierre de la frontera, lo que tiene muerta a una frontera que con el Acuerdo de Paz se reactivó económicamente tras años de conflictos bélicos con el Perú. A esto se suma la ausencia total de políticas públicas de desarrollo complementarias, lo que convierte a las medidas de control en factores que profundizan la vulnerabilidad social y genera pobreza en zonas fronterizas, especialmente en territorios rurales con escasa diversificación productiva y total carencia de apoyo gubernamental. La presencia del Estado en zonas fronterizas no puede reducirse a intervenciones esporádicas de carácter coercitivo ni a despliegues uniformados de corta duración que responde más a una lógica de cálculos políticos que a estrategias sostenidas de transformación territorial en los componentes socioeconómico.

El cierre de la frontera sur de Ecuador, en especial en la provincia de Loja, se mantiene vigente desde el 24 de diciembre de 2025 por disposición de este mal Gobierno nacional, lo que ha generado una crítica situación económica en la zona. Este Gobierno ha decidido mantener el cierre, argumentando la necesidad de frenar el crimen organizado, el contrabando y la minería ilegal que no existe en Zapotillo y toda la zona fronteriza lojana.

Esta mal medida estratégica, está mal enfocada en una supuesta seguridad, que ha logrado estrangular el comercio local, aumentando el desempleo, desesperación ciudadana, fomentando y creando otros pasos informales para el comercio ilícito por necesidad de tener por lo menos para comer una vez al día por lo menos. El presidente no conoce de los principales perjuicios que contempla y trae la paralización de la actividad comercial y turística; como son la total afectación a nuevos emprendedores, pequeños comerciantes y transportistas que han hecho inversiones en bancos para adquirir un carrito que le dé la oportunidad de alimentar a sus tiernos hijos; la suspensión del flujo vehicular y de personas en puntos estratégicos ha generado incertidumbre, desesperación y una “crisis económica sin precedentes en la historia de Zapotillo ”. Este cierre imprevisto para los zapotillanos, ha generado una gran preocupación cotidiana y malestar en las comunidades en las dos fronteras de Ecuador y Perú que tradicionalmente subsisten del comercio binacional que incluye a familias enteras en ambos países. Pero lo chistoso es que con toda esta historia en contra de Zapotillo y toda la frontera Sur este Gobierno nos complica la vida lanzando candidatos de ADN sin piedad de lo que ha hecho con Zapotillo y toda la frontera con Perú matándonos lentamente con recetas no aceptables por todo lo que conocemos en Zapotillo.

Con estos nefastos antecedentes, la población fronteriza tiene la oportunidad de decirle no en las urnas con los mismos de siempre, tomando como antecedente que la medida del cierre fue tomada sin un sustento técnico claro y sin fecha definida para la reapertura, generando descontento permanente contra un gobierno que no financia obras pero obliga a los comerciantes zapotillanos a utilizar el paso del privilegiado Huaquillas, lo que eleva los costos operativos para toda actividad comercial, turística y familiar que se requiere en un sector fronterizo que debe tener fronteras vivas y no muertas. Bajo este horizonte los habitantes de Zapotillo exigimos respeto a la dignidad solicitando la reapertura de la frontera con Perú que es un derecho consagrado en el Acuerdo de Paz.