Efrén Sarango
Por el fútbol, Juan Hurtado,
Se olvidó de su trabajo
Y se ha visto, ¡qué carajo!
Despedido del trabajo.
Lo que pasa es que, el mentado,
Por el triunfo ecuatoriano
Se mandó, cual buen cristiano,
Cuatro días de aguardiente,
Olvidando de repente
Su labor de “matasanos”
Con fervor nacionalista
Mi vecino el zapatero
Apostó su sueldo entero
Y marchó, por pesimista.
Su consorte ya se alista
Para darle, sin perdón,
Una pisa por crestón
Y también por mano abierta,
Mientras ella, medio muerta
Entre huevo y cocolón
Mi sargento, Ruiz Clemente,
Por el triunfo de Ecuador
Se aventó con gran furor
Perra y media de aguardiente.
No contento, el imprudente,
Se dispuso a manejar,
Pero pronto fue a parar
Con su vieja bicicleta
A los pies de una cuneta
Sion que pueda maniobrar
Mi compadre Luis Mejía,
Desde el último partido,
-el ganado, no el perdido-
No regresa todavía.
Hay testigos que ese día
Festejaba con cerveza
Y en un acto de torpeza
Se la dio de coscorrones
Con un grupo de matones
Que te pelan por simplezas
El curita Piedra Hilario
Se olvidó las confesiones,
De la misa, obligaciones
Y hasta el santo escapulario.
Al maestro Puglla Mario
Por el triunfo de la tri
Hecho bolsa yo lo vi
Con plomada y con bailejo
Celebrando sin complejos
Con sus peones de Alausí
