POR RUY FERNANDO GIDALGO MONTAÑO
Luego de la eliminación de nuestra selección del mundial de fútbol a manos de México en el estadio azteca, surgieron muchos comentarios al respecto, las redes sociales se saturaron de los mismos, unos justificaban la postura por demás agresiva de los mexicanos contra nuestro pueblo, lanzando toda clase de improperios e insultos hacia la gente que logró viajar para alentar a la Tri en este crucial cotejo para definir el paso de uno de los dos a octavos de final de la cita máxima del balompié que se repite cada cuatro años. Quienes justificaban la actitud negativa de los mexicanos, argumentaban que tenían razón por la invasión a la embajada de ese país en abril de 2024 y eso les daba motivos para agredir de forma verbal y hasta física a nuestros compatriotas.
Quiero manifestar mediante estas letras mi total y absoluto desacuerdo con quienes sostienen esta posición. Nada justifica una hostilidad salvaje de un pueblo que encima es una de las tres sedes del mundial, que se supone debería tener la compostura y los modales de un buen anfitrión que por tercera vez acoge tan importante evento de la FIFA y debería prestar las debidas garantías de seguridad a sus visitantes, cosa que no sucedió según testimonios de quienes estuvieron allá.
Es verdad que la incursión a la embajada de México fue un error garrafal de la diplomacia ecuatoriana que violó varios acuerdos internacionales, pero este condenable hecho es de total responsabilidad de quien nos gobierna y nada tiene que ver con una representación netamente deportiva, ni con la afición que acompaña a esa delegación de un país participante. No se puede mezclar los desatinos políticos, con una competencia eminentemente futbolera porque si fuera así, los hinchas de Estados Unidos recibirían repudio e insultos en los certámenes internacionales en los que compiten, por ser nativos de la nación más intervencionista del mundo, que establece y dictamina las políticas económicas que deben seguir los gobiernos sumisos especialmente de América Latina. No debemos permitir ni aupar de ninguna manera comportamientos arrogantes de un país como México que maltrató a los ecuatorianos de distintas formas y lo que es peor, varios medios de comunicación y presentadores, creadores de contenido, incitaron al odio y la violencia contra nuestra gente, estos actos merecen una sanción de la FIFA que pese a las denuncias presentadas no solo por Ecuador, sino también por Corea por los acontecimientos cargados de vandalismo, sin embargo hasta ahora no han tenido respuesta alguna del organismo que rige el fútbol mundial. Lo que realmente sorprende es que estos reprochables hechos, han generado cierta polémica entre ecuatorianos que deberíamos unirnos para defender la dignidad nacional
