El valor de la bondad en la novela “Canción de Navidad” de Charles Dikens

Luis Antonio Quizhpe

La bondad es un valor que salta a la vista cuando se lee la novela Canción de Navidad del escritor británico Charles Dickens, cuyo significado es “dar felicidad y hacer el bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra razón de ser”, dice Henri-Frederic Amiel. También es: “Dulzura, suavidad y amabilidad de carácter; inclinación natural a hacer el bien”. Está ligado a otros valores familiares como la cooperación, la gratitud, la integridad, la paciencia, el respeto, la generosidad, la compasión y la felicidad.

Aún nos queda un espacio para apreciar este valor en el arte literario que nos entrega Charles Dickens en su obra “Canción de Navidad” que, si bien es una crónica para niños, pero vale la pena revivir esa maravillosa edad porque a la final, toda buena mujer o todo buen hombre lleva en el fondo de su corazón un niño. Y la historia comienza cuando una de esas noches tétricas Ebenezer Scrooge se aprestaba a dormir y todas las campanas de la ciudad sonaban sin parar, asoma el fantasma de su socio Jacob Marley para invitarle a la celebración de la navidad, a lo que rechaza de plano.

Después se presentó otra vez el fantasma de Marley arrastrando cadenas para hacerle recapacitar sobre una serie de suplicios que había forjado en su vida por avaro, egoísta, por no haber sido caritativo, benevolente, misericordioso; y, que esa cadena de remordimiento era más pesada aún en navidad. Además, el socio Marley muerto hacía siete años, se le aparece para informarle de la visita que le harán esa noche tres espíritusel espíritu de las navidades pasadas, el de la navidad presente y el de las navidades futuras. Por lo cual le advierte que todavía está a tiempo de evitar aquel mismo destino.

De la mano de estos tres espíritus, Scrooge recorre lugares de su historia y visita a conocidos suyos del pasado, del presente y del futuro que le mostrarán escenas que lo harán arrepentirse de su actitud hacia esta celebración. En este largo caminar Scrooge, poco a poco va transformando su actitud indiferente y falta de respeto y ternura hacia los niños, dejando atrás su avaricia, su codicia, su frialdad, su antipatía, su egoísmo para convertirse en un hombre generoso.

La práctica de este valor nos fortalece espiritualmente porque enriquece la vida y se es cada día mejor, desarma los espíritus agresivos, produce paz interior y alegría a quienes nos rodean, aunque actualmente pervive el “hombre light”, es decir, el ser sin esencia, nihilista, de escasa educación humana, que está entregado al pragmatismo, a la trivialidad, a la frivolidad y carece de criterios sólidos de conducta, como afirma Fernando Rojas. Más bien, en el hombre de hoy priman antivalores como la maledicencia, el egoísmo, la ingratitud, la impaciencia y hasta la perversidad, por lo que hay que propender el uso de la bondad y todos sus sinónimos, por encima de todo.