Cardo mariano, la planta que crece en Loja y ayuda a la salud hepática

Planta con propiedades medicinales que fácilmente puede hallarse en la montaña. Foto Cortesía.

En los caminos rurales y sectores altos de Loja crece una planta que llama la atención por su particular apariencia y sus múltiples usos medicinales, el cardo mariano, cuyo tesoro beneficia a la salud hepática a través de la silimarina. 

Circunstancias

La especie medicinal que alcanza cerca de 50 centímetros de altura, forma parte de la vegetación local y mantiene presencia en zonas montañosas y pequeños huertos de la urbe. Su estructura cubierta de espinas, presente incluso en sus flores y frutos, convierte a esta planta en una especie poco atractiva para los animales, una característica que le permite conservar sus componentes naturales.

El ingeniero ambiental Efrén Gonzaga, expresó a Diario Crónica que detrás de su aspecto resistente existe un importante valor medicinal.

“Su principal compuesto activo del cardo mariano es la silimarina, sustancia extraída de sus semillas. Según conocidos y la propia población local, entre sus propiedades destaca la protección de las células del hígado frente a ciertas sustancias dañinas, además de su capacidad antioxidante para combatir el efecto de los radicales libres”, dijo.

La medicina natural también atribuye a esta planta una acción antiinflamatoria y un posible apoyo en personas con afecciones hepáticas como hígado graso, hepatitis o cirrosis.

La regeneración de las células hepáticas forma parte de sus cualidades. Además, algunos análisis exploran su posible influencia en el control del azúcar en sangre y los niveles de colesterol.

En la tradición popular, la preparación más conocida consiste en infusiones elaboradas con partes de la planta, especialmente de la flor y los frutos. Esta forma de consumo puede aportar ciertos beneficios, aunque la extracción de silimarina resulta limitada.(I).

En las farmacias es común encontrar cápsulas de silimarina, el producto final de la planta de cardo mariano.

El cardo mariano se ha utilizado durante 2.000 años como un remedio herbal para una variedad de dolencias. Los antiguos griegos y romanos lo usaban como tratamiento para las dolencias hepáticas y las mordeduras de serpientes. Durante la Edad Media se recomendaba para tratar las toxinas hepáticas.