
El éxodo de habitantes en la provincia de Loja dejó de ser un fenómeno silencioso y es una problemática socioeconómica que exige respuestas inmediatas. Analistas refieren que los candidatos a diferentes dignidades deben exponer sus propuestas reales para frenar y evitar roturas de hogares.
Circunstancias
Según los datos del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Loja figura entre las cuatro provincias del Ecuador con mayor índice de migración interna, con más de 219.000 ciudadanos residiendo fuera de su lugar de origen. Los principales destinos son provincias con mayor dinamismo económico, como Pichincha, Guayas y Azuay, donde las posibilidades de inserción laboral resultan más amplias.
La problemática afecta tanto a las zonas rurales como al área urbana. Cantones y parroquias como Catamayo, Espíndola, Paltas y Saraguro enfrentan dificultades debido al limitado desarrollo agropecuario, marcado por la falta de tecnificación y apoyo productivo. En la capital provincial, el escenario tampoco resulta alentador: cientos de profesionales universitarios encuentran pocas alternativas dentro de un mercado laboral reducido.
El analista político y docente universitario, Carlos Valverde, expresó a Diario Crónica que la migración lojana -que supera el 20%- responde a una falta sostenida de dinamización económica. “La limitada presencia del parque industrial, saturación del sector público y las restricciones para acceder a créditos destinados a emprendimientos profundizan la salida de habitantes hacia otras ciudades”.
El especialista explicó que, en las parroquias rurales, el abandono del sector agropecuario provoca una disminución de la actividad productiva, mientras que en la zona urbana la escasez de plazas laborales obliga a muchos jóvenes a aceptar empleos informales o buscar nuevas oportunidades fuera de la provincia.
También cuestionó además que varias propuestas electorales de ciertos candidatos mantengan un enfoque asistencialista o prioricen únicamente obras de infraestructura, sin abordar las necesidades económicas reales. “Los gobiernos municipales no generan empleo masivo de manera directa, pero tienen la responsabilidad de crear condiciones favorables para la inversión y el emprendimiento. En ese sentido, planteo la necesidad de implementar incentivos tributarios municipales, reducir trámites para la creación de empresas y fortalecer la vinculación entre universidades y sector privado”, puntualizó.
Por su parte, María González, especialista en desarrollo local y políticas públicas, destacó que Loja cuenta con ventajas competitivas importantes, entre estas la producción agrícola especializada de café y cacao, además del alto nivel educativo de su población. Sin embargo, advirtió que las propuestas de los aspirantes a las alcaldías todavía carecen de una visión integral para conectar el territorio rural con la dinámica económica de la ciudad.
“Considero fundamental que los municipios impulsen la conectividad digital, fortalezcan los centros de acopio, promuevan las compras públicas locales y generen espacios como incubadoras de negocios rurales y parques tecnológicos. Sin estrategias de innovación y apoyo productivo, la migración continuará afectando el desarrollo provincial”, afirmó.
También destacó la importancia de que los gobiernos locales fortalezcan sus departamentos de comunicación para promocionar los emprendimientos y facilitar que los pequeños productores encuentren nuevos mercados.
Desde la ciudadanía, la preocupación aumenta frente a la falta de respuestas concretas. Luis Torres, habitante del barrio El Valle, manifestó que las propuestas electorales mantienen discursos similares, pero pocas soluciones prácticas para quienes buscan empleo o intentan emprender.
“Llevo casi dos años enviando carpetas y solo encuentro contratos temporales o sueldos por debajo del básico. En mi barrio, muchos amigos ya partieron hacia Quito o Cuenca, mientras otros con mayor capacidad económica emigraron al exterior. Escuchamos hablar de reactivación económica y turismo, pero nadie explica cómo hacerlo realidad”, expresó.
El ciudadano reclamó acceso a capital semilla, financiamiento con condiciones favorables y mayor apoyo para pequeños negocios. Además, alertó que, si la situación laboral no cambia, más jóvenes podrían tomar la decisión de abandonar Loja en busca de mejores oportunidades.
En definitiva, la ciudadanía lojana exige menos promesas electorales y mayor planificación técnica. Frenar la pérdida de población y evitar la fragmentación de las familias por falta de empleo representa uno de los principales desafíos para quienes aspiran a liderar los gobiernos locales.(I).
