Luis Antonio Quishpe
La solidaridad es un valor humano fundamental que consiste en apoyar y colaborar de manera voluntaria con los demás, sin esperar nada a cambio. Es un sentimiento de unión y fraternidad hacia las necesidades de quienes atraviesan momentos difíciles. Se basa en el reconocimiento de que los individuos forman parte de una misma comunidad y pueden auxiliarse mutuamente para afrontar problemas o alcanzar objetivos comunes.
Navarro R. nos habla de que la solidaridad no es una obligación emocional, sino una actitud que supone generosidad y que se asume voluntariamente. Es un llamado de consciencia a la igualdad, a buscar soluciones para aliviar la pobreza, la marginación, la desigualdad. No se trata de un mero sentimentalismo, sino de la idea del bien común, nacida del corazón que, traspasa a la razón y de aquí a la acción comprometida.
Una de las obras literarias más célebres y universales que invoca directamente el valor de la solidaridad es Los miserables del escritor francés Víctor Hugo. A través de la redención de su protagonista, Jean Valjean y de los sacrificios de múltiples personajes de las clases bajas de París, la novela demuestra cómo la compasión individual y el apoyo mutuo son las únicas fuerzas capaces de transformar una sociedad aplastada por la injusticia y la pobreza.
Todo empieza con el acto humado desprendido del Obispo Myriel quien, no solo que le perdona a Jean Valjean el robo de la bajilla de plata, sino que además le regala los candelabros de la iglesia, lo que constituye un acto supremo de compasión que destruye el rencor del exconvicto y lo encamina hacia el camino del bien. Con esto Valjean se transforma y asume una nueva identidad como el alcalde Monsieur Madeleine y como tal se vuelve solidario al compartir su fortuna con los necesitados y protegiendo a los vulnerables.
Además, la novela encarna aspectos como la denuncia social, al exponer la crueldad de una sociedad punitiva que margina a los desposeídos a través de símbolos como el carnet amarillo con que el marcan a Valjean por haber sido prisionero 19 años por haber robado un pan para sus sobrinos y por tratar de escaparse del penal. Además, el amor al prójimo con personajes como Fantine y Cosette que representan el sufrimiento inocente que encuentra alivio únicamente cuando otros deciden involucrarse y ofrecer auxilio desinteresado.
El autor Víctor Hugo concluyó su novela en el exilio, luego de 20 años y salió a luz en 1862 del siglo XIX, sin embargo, sigue vigente, porque la miseria humana, la injusticia, las desigualdades sociales no se han erradicado. El altruismo, la disponibilidad, la unidad, la comprensión hoy están invadidos por antivalores como el egoísmo, la avaricia, el desinterés, el individualismo. Por ello que bien haría incorporar al aula esta novela para que lea la juventud de este siglo.
