
Un total de 133 jóvenes de la leva 2006, segunda llamada, culminaron su servicio militar voluntario y pasaron a formar parte de la reserva del Ejército Ecuatoriano. El acto fue desarrollado en el Campo de Marte de la Caballería Mecanizada Nro. 18 Cazadores de Los Ríos.
Licenciamiento
La jornada contó con la presencia de padres de familia, allegados y autoridades, quienes los acompañaron en el cierre de un año de formación dentro de las filas militares. Los conscriptos cumplieron su servicio en diferentes unidades de Loja, entre ellas la Brigada de Infantería Motorizada Nro. 7, Caballería Mecanizada Cazadores de Los Ríos, Grupo de Artillería Cabo Minacho, Comando de Apoyo Logístico y el Hospital Básico 7 B.I. Loja.
Durante su intervención, el coronel de Estado Mayor Conjunto Hugo Cedeño, jefe de Estado Mayor de la Brigada de Infantería Loja, destacó el proceso de formación desarrollado por los jóvenes durante su permanencia en las Fuerzas Armadas.
“Los soldados de reserva fortalecieron su formación integral y adquirieron conocimientos y experiencias fundamentados en valores como la disciplina, honor, responsabilidad, lealtad y el compromiso con la Patria”, señaló.
Nuevas metas
Luego de cumplir esta etapa, varios de los jóvenes expresaron a Diario Crónica su intención de continuar vinculados con el ámbito militar.
Jeanpierre Aguilar, oriundo de Babahoyo, manifestó su satisfacción por haber completado el servicio. Recordó que al inicio sintió nervios y cierta timidez, pero con el paso del tiempo logró adaptarse a la rutina y disciplina militar. Ahora tiene como objetivo continuar su preparación y aspira ingresar a la Escuela de Formación de Soldados del Ejército (ESFORSE).
Letzer Rodolfo Muñoz Barrio, de Vinces, calificó el año de servicio como una experiencia que llevará consigo durante toda su vida. Contó que al ingresar no estaba seguro de poder completar el proceso, pero finalmente alcanzó la meta.
En ese sentido, afirmó que ya ha postulado en varias ocasiones a las escuelas militares y espera que la experiencia adquirida durante el servicio le permita continuar intentándolo.
Para otros jóvenes, el proceso también significó superar las dificultades propias de adaptarse a una rutina diferente a la vida cotidiana.
Erick Matías Olivo Martillo, de Daule, dijo sentirse orgulloso de haber culminado el servicio y de haber dado una satisfacción a su familia, especialmente a su madre. Reconoció que durante los primeros meses llegó a pensar en solicitar la baja, pero posteriormente se acostumbró a la dinámica militar.
Entre sus planes está buscar una oportunidad como guardia municipal o, dependiendo de las posibilidades que encuentre fuera de las Fuerzas Armadas, continuar preparándose para formar parte de la reserva.
Cristóbal Lucero, de Guayaquil, también describió el proceso como un reto. Aseguró que al principio le resultó difícil alejarse de sus comodidades y adaptarse a la disciplina, pero con el tiempo logró incorporarse a la rutina.
Tras cumplir el año de servicio, manifestó su intención de continuar vinculado a las Fuerzas Armadas como reservista y señaló que espera participar en el próximo proceso de inscripción, previsto para octubre.
Cinco soldados de reserva recibieron un reconocimiento por su destacado desempeño durante su permanencia en las diferentes unidades de la Brigada de Infantería Motorizada Nro. 7 Loja: Letzer Rodolfo Muñoz Barrio, Elías Rafael Cuenca Ruiz, Diego Alberto Lara Paladines, Jefferson Marino Vásquez Piza y Anderson Ariel Zambrano Baque.
