
Problemas familiares, bajo rendimiento y afectaciones emocionales son problemas que los estudiantes viven a diario. Frente a estas situaciones, el Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) actúan como primera línea de atención, detectan alertas y busca soluciones antes que afecten el futuro académico y personal del alumno.
Circunstancias
Una baja repentina en las calificaciones, cambios de conducta o dificultades para relacionarse pueden representar mucho más que un problema académico. Detrás de esas señales pueden existir conflictos familiares, afectaciones emocionales u otras circunstancias que requieren atención especializada. En ese escenario, el DECE cumple una función fundamental dentro de las instituciones educativas del Ecuador.
El área cuenta con equipos técnicos multidisciplinarios encargados de brindar acompañamiento psicológico, emocional, social y académico. Su trabajo tampoco queda limitado a la orientación vocacional. Los profesionales identifican alertas, aplican protocolos preventivos, intervienen ante conflictos y derivan situaciones que requieren la participación de otras instancias como los distritos o coordinación zonal.
La docente de una unidad educativa local, Jessenia Castillo explicó en Diario Crónica que la disponibilidad de estos equipos varía según el tipo y número de estudiantes. En establecimientos particulares y fiscomisionales existe atención del DECE, mientras que en instituciones públicas la cobertura depende de la cantidad de alumnos, sí es menor pueden recibir apoyo mediante profesionales asignados desde otra unidad educativa.
Uno de los ámbitos con mayor presencia dentro de las atenciones corresponde a los problemas familiares, que representan aproximadamente el 60% de los casos registrados en la experiencia referida por los docentes. Luego aparecen las dificultades de rendimiento académico, con alrededor del 20%, además de situaciones relacionadas con el estado emocional y otros factores.
Relató que un caso atendido por el DECE involucró a un estudiante cuyo desempeño escolar comenzó a disminuir junto con cambios en su comportamiento. El análisis realizado por los profesionales permitió identificar problemas dentro del entorno familiar como un factor determinante. A partir de ese diagnóstico, el equipo brindó acompañamiento y entregó herramientas para afrontar las dificultades.
“El proceso permitió una evolución favorable: el estudiante recuperó parte de su rendimiento académico y encontró mecanismos para manejar las circunstancias que afectaban su desempeño. Este tipo de intervención demuestra la importancia de detectar las señales a tiempo y ofrecer acompañamiento antes de que una dificultad alcance consecuencias mayores”, afirmó.
Para el docente Romario Robles, todos los establecimientos deberían contar con atención del DECE, sin importar el número de alumnos. “En todos existen problemas”, sostuvo en Crónica, al destacar la necesidad de ampliar la cobertura profesional.
También consideró necesario incorporar más psicólogos al sistema educativo. Actualmente, algunos profesionales deben trasladarse entre instituciones para atender diferentes comunidades escolares, situación que incrementa su carga horaria y dificulta un seguimiento permanente.
Cifras
Con información del Ministerio de Educación, la asignación contempla idealmente un profesional por cada 300 estudiantes. Sin embargo, las escuelas y colegios con menos de 450 alumnos, por lo general, no cuentan con un DECE fijo y reciben atención mediante desplazamientos temporales desde los distritos educativos.
Para muchos estudiantes, encontrar a un profesional dispuesto a escuchar, orientar y activar una ruta de ayuda puede marcar la diferencia entre abandonar una dificultad, la cual podría terminar en tragedia o encontrar herramientas para superarla.(I).
En más del 90% de establecimientos educativos y poseen un gran número de estudiantes poseen DECE.
