Luis Antonio Quizhpe
Una de las obras que encierra profundos valores ecológicos, comunitarios y sociales, espirituales y culturales es Hombres de maíz del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias. Se basa en la cosmovisión maya y el mito del Popol Vuh, que narra aquella historia de los hombres que fueron creados a partir del maíz, es decir, argumenta toda la mitología, la historia, la religión, la astrología y las costumbres de este pueblo. Es el resultado de la tradición oral transcrito en lengua k’iche’ en el siglo XVI, años 1554 -1558.
El tema central de la novela no solo que es la lucha por la tenencia de la tierra, sino la pugna entre las tradiciones indígenas y la explotación comercial del maíz. El cacique Gaspar Ilón y el capitán Godoy encarnan la lucha tenaz entre la clase pobre, desplazada de su tierra y los capitalistas-terratenientes, dueños y señores del campo y del dinero. El hilo conductor de la obra condensa la premisa filosófica: «Sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz”.
El guatemalteco Asturias defiende su tesis con voz propia, tanto en la introducción, en el desarrollo, pero es en el climax donde marca el conflicto entre los explotados, el indigenado y los grupos de poder, los explotadores. Los unos creen que el maíz es alimento sagrado para la vida que proviene del hombre y que solo debe ser sembrado para su sustento, no para venderlo; en tanto que los otros sostienen lo contrario. Por ello destaca en todo el trayecto de la obra aspectos como: espiritualidad, respeto a la naturaleza, solidaridad y colectivismo, identidad cultural, resistencia y lucha, en tres ámbitos:
1)Respecto a los valores ecológicos, es decir, que la naturaleza no es un recurso para explotar, sino un ser vivo sagrado que se debe proteger como si fuese una madre. El cultivo del maíz solo es para la subsistencia y el alimento de la comunidad, respetando los ciclos naturales de la tierra. Solo hay armonía ecológica cuando está vinculado el ser humano, los animales y la tierra; al romper la combinación binaria hombre-naturaleza se pierde el equilibrio y deviene la autodestrucción.
2) La solidaridad y colectividad que consiste en el bienestar de la comunidad, antes que el enriquecimiento o beneficio individual. La identidad es una especie de resistencia armada y cultural del sector indígena frente a la pérdida de sus costumbres, su territorio y su memoria histórica. La justicia social se la consigue solo con lucha frontal contra la avaricia de los «maiceros» o comerciantes que siembran maíz solo por negocio.
3) Lo espiritual y lo cultural marca la creencia de que el maíz es sagrado porque, según el Popol Vuh, es la materia de la cual está hecho el hombre. Sembrarlo por dinero es visto como un sacrilegio (vender la propia carne). Lealtad a las raíces, entendida como la fidelidad a los ancestros, los mitos, las leyendas y las tradiciones mágicas que dan sentido a la existencia indígena.
