La era de la inmediatez

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Si hay algo que caracteriza a la sociedad actual, es la rapidez con la que quieren obtener resultados sin mucho esfuerzo y al mínimo tiempo posible, esto no es muy aconsejable en todos los casos y circunstancias que nos plantea la vida a diario. La rapidez se justifica, por ejemplo, cuando se trata de realizar un trámite que requiere de agilidad, puesto que la lentitud haría que dicho trámite se retrase y dificulte su ejecución, como ocurre con el sistema de justicia de nuestro país que en algunos casos muestra un tortuguismo que indigna, y en otros, hace gala de una agilidad asombrosa. Creo que ya expliqué a breves rasgos la idea sobre la que va a girar mi comentario de hoy.

Durante nuestro fugaz paso por este mundo, existen procesos que debemos respetar si o si, pues si no lo hacemos los resultados no serán los esperados, pero lamentablemente estamos cayendo en un baratillo en el que lo más fácil e inmediato tiene una receptividad espantosa en demasiados ámbitos, lo vemos en casi todo, pero hay aspectos en los que este fenómeno se evidencia con más claridad, me precio de tener muchos allegados vinculados al sistema educativo del país, y lo que me comentan es muy preocupante, me refieren que el retroceso en el proceso enseñanza aprendizaje es realmente alarmante, ellos y yo coincidimos en que para este retroceso una de las causas más evidentes, es la tecnología que ha irrumpido en la vida de todos nosotros con distintas secuelas en la cotidianidad de cada individuo, invadiendo bruscamente cada espacio en el que nos desenvolvemos cada día ya sea social, laboral, estudiantil, y hasta hogareño.

Lo malo de la aparición de la tecnología en nuestras vidas, es que en vez de ponerla a nuestro servicio de forma adecuada y sacarle todo lo positivo que nos puede dar, ha logrado arrebatarnos de forma sigilosa e imperceptible, lo más valioso que poseemos como seres gregarios que somos, me refiero a nuestro tiempo y por ende la tan necesaria convivencia con los seres que amamos, con los que antes nos unía un abrazo, y ahora nos divide una pantalla.

Esta realidad se refleja en las calles semi vacías sin ese compartir de cada esquina que los de mi generación seguramente extrañan como yo, también se nota en el bajo rendimiento académico de estudiantes y la desidia de ciertos profesores que no asumen con mística ni vocación su tarea de enseñar. Lo paradójico es que ahora con tanto libro en línea, se lea muchísimo menos, y se cometa errores en conocimientos básicos, que nos dejemos atrapar por la inmediatez de una historia de unos cuantos minutos de tik tok trivial y desechemos el placer de leer un buen clásico de la literatura universal, solo porque nos tomará más tiempo

Le era de la inmediatez muy pronto nos pasará factura como ya lo vaticinan los artífices de la IA y será muy doloroso para la humanidad pagarla.