Carlos Carrión leyó mi libro

Diego Lara León

Hace pocas semanas y muy merecidamente, el Premio Nacional Eugenio Espejo 2026, en la categoría de creaciones literarias, fue concedido al gran literato lojano Carlos Carrión Figueroa. Sin duda, este reconocimiento visibiliza una vida dedicada a escribir y es una oportunidad para que Loja reflexione sobre la manera en que valora a sus creadores.

Nacido en Malacatos, Carrión ha construido una trayectoria de más de cinco décadas. Obras como Una niña adorada y La utopía de Madrid forman parte de una producción que merece encontrarse con nuevos lectores. Su recorrido recuerda algo que frecuentemente olvidamos, que detrás de un libro hay trabajo, disciplina, renuncias y perseverancia.

En tiempos que celebran los resultados inmediatos, la literatura propone otro ritmo. Escribir exige observar, escuchar, corregir y comenzar nuevamente. Un autor sostiene su vocación incluso cuando el reconocimiento demora. Allí existe una lección que trasciende las letras y alcanza al emprendimiento, la educación y cualquier proyecto humano, necesita constancia para convertirse en una contribución duradera.

Por eso, este premio también premia a nuestra ciudad, pero nos pone un reto, porque decir que Loja es tierra de artistas resulta insuficiente, si no se traduce en lectores, bibliotecas activas, circulación de libros y oportunidades para las nuevas generaciones. La identidad cultural necesita presupuesto, gestión y compromisos sostenidos.

Hace pocos días coincidí con él Dr. Carrión en el aeropuerto de Catamayo, como siempre lo encontré leyendo. Me pareció un atrevimiento, pero interrumpí su lectura para saludarlo y entregarle mi primera producción literaria. Imaginen, que osado que soy, obsequiarle a un literato de esa talla, un libro de relatos, de un aprendiz de escribidor, como me catalogo. Él, con esa generosidad que tienen los grandes, lo recibió con alegría, ¿existe mejor regalo para un escritor que obsequiarle un libro?. Cuando me despedí, observé a la distancia como el dejaba su libro y empezaba a hojear el mío. Misión cumplida, me dije.

Carlos Carrión Figueroa nos entrega una razón para sentir orgullo, pero también una tarea pendiente. Que el reconocimiento se convierta en lectura, que las felicitaciones impulsen más escritores y más lectores, que su trayectoria inspire nuevas vocaciones. Loja honrará este premio cuando sus escritores encuentren, una comunidad dispuesta a leerlos. Ese sería el reconocimiento más vivo y duradero.

@dflara