Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

El 12 de octubre se conmemora la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, un acontecimiento que ha cambiado de nombre y significado en varios países de Hispanoamérica —incluyendo a nuestro país Ecuador— para dejar atrás la idea del «Día de la Raza» y reconocer los derechos de los pueblos originarios.

El origen del «Día de la Raza» fue creado a inicios del siglo XX (promovido por el exministro español Faustino Rodríguez-San Pedro) para exaltar el vínculo histórico, cultural y la herencia entre España e Hispanoamérica, ante esta realidad diversos movimientos sociales e históricos comenzaron a cuestionar el término «raza» por considerarlo anacientéxico, sin base científica en humanos y por invisibilizar el sometimiento, la violencia y la colonización sufrida por los pueblos indígenas.

Desde la década de 1990, y especialmente en los años 2000, algunos gobiernos y sectores sociales impulsaron un cambio de paradigma, proponiendo nuevas denominaciones que reflejen una visión más inclusiva y crítica del pasado colonial.

Uno de los casos más significativos ocurrió en Argentina, donde mediante el Decreto 1584/2010, el gobierno reemplazó la denominación por «Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. El objetivo declarado fue “promover la reflexión histórica, el diálogo intercultural y el reconocimiento de los pueblos originarios”.

Venezuela, por su parte, cambió el nombre de la efeméride en 2002, adoptando el «Día de la Resistencia Indígena”. Esto fue una forma de destacar la lucha de los pueblos originarios frente a la colonización. En Bolivia, la jornada se denomina «Día de la Descolonización”, conmemorando la resistencia de las comunidades indígenas y afrodescendientes. Mientras que, en Chile, aunque se mantiene el nombre de «Día del Encuentro de Dos Mundos», se han iniciado debates sobre una posible resignificación. En nuestro país el presidente Rafael Correa gobernaba Ecuador en 2011 firmó el Decreto Ejecutivo 910 el 11 de octubre, que cambiaba la conmemoración del tradicional Dia de la Raza, por El Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad.

Actualmente, más de 10 países latinoamericanos han modificado la forma en que nombran o interpretan el 12 de octubre. Además de los cambios oficiales, se han implementado nuevas políticas educativas. Estas políticas promueven la enseñanza de la diversidad étnica y cultural, así como el respeto a los derechos de los pueblos originarios.

Según datos y estudios de la UNESCO, en la región existen más de 500 pueblos indígenas, que representan cerca del 8% de la población total de América Latina. En este contexto, la transformación del 12 de octubre responde a la necesidad de integrar estas identidades históricas en el relato nacional.
Para los estudiosos y antropólogos, la transición del Día de la Raza al Día del Respeto a la Diversidad Cultural no ha sido uniforme ni exenta de controversias. Algunos sectores defienden la continuidad de la denominación original como símbolo de integración cultural. Sin embargo, otros destacan la necesidad de reconocer el impacto histórico del colonialismo.

Organismos internacionales como la ONU y la OEA han respaldado los esfuerzos por promover la diversidad cultural y los derechos de los pueblos indígenas. Estos esfuerzos están en consonancia con declaraciones como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).

Los estudiosos de la temática consideran que esta transformación es fundamental porque: Reconoce a los Pueblos Originarios, pone en valor las culturas preexistentes al proceso de colonización, reconociendo a los pueblos indígenas como sujetos de derecho y pilares de nuestra identidad.

Promueve el Diálogo: Deja de lado cualquier celebración de la conquista para enfocarse en el análisis crítico del proceso histórico y la construcción de un futuro inclusivo basado en el respeto mutuo. Valora la Pluralidad: Afirma que la diversidad (de etnias, lenguas, religiones, formas de pensar y tradiciones) es un factor de riqueza y no de división para la América Latina. Así sea.