Luis Antonio Quizhpe
La obra de Ana Frank se publicó en 1947 con un tiraje de 3000 ejemplares. Tuvo un éxito inusitado, fue traducida a más de 60 idiomas, se hicieron obras de teatro, musicales y películas. No es una novela de ficción, pero su lectura es muy poderosa para los jóvenes, porque narra la vida de la autora y su familia mientras se escondía de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Los lectores pueden aprender sobre el coraje, la esperanza y la resiliencia frente a la adversidad. También el libro ofrece una lección puntual sobre los peligros del odio y la intolerancia, subrayando la necesidad de defender los derechos humanos y la justicia.
La historia comienza cuando Ana recibe el regalo del diario y en él escribe los cambios que se introducen en el país por la ocupación nazi. Cuenta sobre su vida anterior como niña de escuela, los amigos, la simpatía con los chicos y que vendría un futuro promisorio. Pero, con la llegada de la guerra y los nazis al poder, se implementaron restricciones para los judíos. Pues, no podían ejercer ciertas ocupaciones, se crearon escuelas solo para niños judíos, no podían asistir a lugares públicos y, luego ser forzados a portar la estrella de David en la solapa de sus vestidos, como signo de odio y racismo.
Como la situación empeoraba, los judíos se escondieron en el “anexo secreto”, refugio oculto en la parte trasera de un edificio en Ámsterdam, para escapar de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Este acto violatorio a los tratados de paz fue el primer paso de la política expansionista de Adolf Hitler. Sobre este echo Ana hace una detallada descripción de la vida en aquel lugar, relato que vislumbró la dimensión humana de un grupo que tuvo que ocultarse durante 2 años, víctima de restricciones como adaptarse a los horarios de oficina, a vivir en silencio, a alimentarse de lo poco que había y estar esperanzados que algún día cambiaría la situación.
Fue una experiencia compleja, convivir en un espacio reducido con 8 personas de distintos caracteres. Además, Ana atravesaba la adolescencia con una serie de cambios psicobiológicos que la hacían discutir constantemente con su madre y con Fritz Pfeffer. Pero se refugiaba en la lectura y la escritura, en el romance secreto que mantuvo con Peter hasta cuando el grupo fue descubierto y deportado a los campos de concentración, donde Ana falleció de tifus en el campo de Bergen-Velsen en 1945.
El único sobreviviente del “anexo secreto” fue el padre de Ana, Otto Frank quien finalizada la guerra fue liberado de Auschwitz y regresó a Holanda para verificar si existía algún familiar sobreviviente, enterándose que todos habían muerto, pero se topó con Miep Gies, una de las empleadas de la empresa que los ayudó a esconderse. Ella le entregó los diarios de Ana, los leyó e impactado del texto decidió publicarlo en formato de libro, cumpliendo así con el deseo de su hija de convertirse en escritora. Los lectores jóvenes podrían entender y empatizar con personajes que enfrentan diversos dilemas éticos y, al identificarse con ellos, podrían reflexionar sobre sus propias acciones y valores.
