Estos pseudocereales ancestrales, conocidos por sus múltiples usos etnofarmacológicos, incluyendo aplicaciones anticancerígenas, han experimentado un resurgimiento en las últimas cuatro décadas. Recientemente se ha publicado en la revista científica Pharmaceuticals una revisión realizada por investigadores del grupo de Productos Naturales: cáncer y parasitosis de la UTPL, dirigidos por el Dr. Juan Carlos Romero Benavides, la cual aborda desde su composición nutricional y fitoquímica hasta la actividad antimicrobiana y anticancerígena.
Según investigaciones realizadas por la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), la quinua y el amaranto son claves en la prevención del cáncer y la salud cardiovascular; sobre todo, destaca por su alto contenido proteico (12-19%), superando a los cereales y proporcionando los nueve aminoácidos esenciales. Además, cuentan con propiedades medicinales que contribuyen a la buena salud. (I) Seguir leyendo Quinua y amaranto, pseudocereales ideales en la prevención de cáncer y la salud cardiovascular
Quinua. Al hablar dela importancia, la quinua, conocida en Chile como quínoa, es una de las plantas más importantes para alimentación humana en la región andina de Sudamérica (FAO). En la actualidad es reconocido como uno de los cultivos subutilizados más promisorios y estratégico a nivel mundial, debido a su potencial en el logro de la seguridad alimentaria y nutricional. La palabra quinua proviene de la lengua quechua y significa “grano madre”. Este cultivo ancestral, junto a la papa y el maíz, conformaron la base de la dieta alimenticia de los pueblos prehispánicos en las tierras altas de los Andes, desde Colombia hasta Chile y Argentina. En las últimas décadas, en el entorno mundial el cultivo de quinua ha logrado un amplio espacio y ha llamado cada vez más la atención de agricultores, científicos, mejoradores de plantas e industria alimentaria, debido principalmente por: a) la amplia variabilidad genética que presenta, la cual es la base para el desarrollo de variedades superiores para su cultivo en un amplio rango de ambientes; b) su rusticidad y adaptabilidad a crecer en diferentes condiciones ambientales adversas, particularmente las condiciones extremas prevalecientes en los Andes de Sudamérica; c) sus cualidades nutricionales que lo convierten en un alimento funcional e ideal para el organismo; y, d) su bajo costo de producción, ya que el cultivo es poco exigente en insumos y mano de obra. Su alta calidad nutricional le ha permitido posicionarse en la actualidad como uno de los cultivos de mayor demanda en Europa y Estados Unidos (INIA, Chile).