Acacana

El nudo de Acacana se encuentra al Sur, una de sus principales ramificaciones da forma a la Cordillera del Cóndor, de donde nacen las cordilleras de Bunque y Zamora.

La cordillera de Zamora es el límite oriental de la Hoya de Loja. Contiene faldas mineras por todos los puntos cardinales, suelos que guardan metales, de donde proviene el mármol de colores y el jaspe considerada virtuosa. Loma del Oro, con su carretera, en el caso de que vengan los mineros. Descansos secos y de influencias estacionales con hoyadas fértiles donde pueden vivir sus habitantes.

Contrafuertes y una zona paramera con dos altos miradores tienen el Nudo de Acacana: el Acacana y el oriental Acayana. Breñas antes con arboladas y remanentes, hoy riscos secos, sin vegetación de altura, apenas raquíticas invernas.

En la prolongación occidentales del Nudo y la bifurcación oriental, se encuentran grandes elevaciones que fungen como protectoras de las parroquias cercanas, con nombres olvidados o cambiados debido a la fragilidad o falta de interés de sus habitantes.

Una parte del altiplano provincial norteño constituyen los sectores terrígenos de las parroquias San Lucas, Chuquiribamba y Jimbilla. Las corrientes de agua, en tiempos de plenitud montañosa, han ahondado el suelo y dejado unas pequeñas hoyadas aptas para la agricultura.

Hay suelos inexplorados e inhabitados en las misteriosos Cordilleras de Oriente y que sirven de límite con el Cantón Yacuambi. Hay elevaciones totémicas como las de Santa Bárbara y Guagua Parishka, en Chuquiribamba y la de Pichig, en San Lucas. Elevaciones con aleaciones de ricos metales como el Yanatronco y el Carigán.

Las elevaciones de Santa Bárbara y Guagua Parishka muestran vestigio de haber sido lugares de castigo para reos. Se sentenciaba al sacrílego que profanaba las huacas, al adúltero, asesino y ladrón en los tiempos de la grandeza Palta.

Estas elevaciones recuerdan al Runahuana, elevaciones abismáticas donde los abuelos, entre gritos y maldiciones, daban este suplicio que escarmentaban a los hombres dejando sus cuerpos abandonados para las aves de rapiña, como si los entregaran a los demonios.

Las elevaciones y sus historias siguen al centro del cantón Loja en donde se encuentran cadenas desordenadas de montañas, mesetas y un valle. Los principales representantes son el Zhañy, Villonaco y Chontacruz.