Quilanga, 06 de julio 2023
La Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en el año 2015 fue un proceso de negociación que involucró a los 193 Estados Miembros de la ONU e incluyó la participación de la sociedad civil, quienes, conjugaron una gama de intereses y perspectivas y cuyo resultado fueron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS) o comúnmente llamada la agenda 2030.
En breves palabras los ODS son un compromiso mundial inclusivo y audaz, que se ha propuesto reducir hasta el 2030, sustancialmente causas, dimensiones, formas y consecuencias de los problemas más supremos que afectan a la humanidad, y que al superarlos van a mejorar la calidad de vida de todas las personas en todo el mundo, en el que nadie se puede ni debe quedarse relegado.
Los ODS, están expresados en 17 objetivos y 169 metas, en su conjunto se constituyen en una brújula que guía, orienta y planifica los compromisos mundiales y que a su vez deben articularse en los planes nacionales de los países garantes quienes deben entrelazarlos con planes e iniciativas regionales, sectoriales y locales, caso contrario se quedarían en la utopía.
La trascendencia, vinculación y sinergia está orientada a: 1) poner fin a la pobreza, 2) hambre cero, 3) buena salud, 4) educación de calidad, 5) igualdad de género, 6) agua limpia y saneamiento, 7) energía asequible y sostenible, 8) trabajo decente y crecimiento económico, 9) industria, innovación, infraestructura, 10) reducir desigualdades, 11) ciudades y comunidades sostenibles, 12) consumo responsable y producción, 13) acción climática, 14) vida marina, 15) vida en la tierra, 16) paz, justicia e instituciones fuertes, y 17) alianzas (cf. https://www.cepal.org).
El abanico de los ODS es el desarrollo sostenible/sustentable, desde tres premisas. La primera tiene que ver con la capacidad de satisfacer adecuadamente las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones. La segunda tiene que ver con un horizonte inclusivo, sostenible y resiliente, y, la tercera radica en un compromiso por el bienestar común y el buen vivir, erradicando la pobreza, la opción por los más pobres y vulnerables, al dotales de recursos para fortalecerlos en su dignidad y comunidad de vida.
¿Vale, luego de 8 años preguntarnos, ¿se están cumpliendo con los objetivos y acciones?, ¿en qué medida? ¿Qué logros? ¿Qué atrasos se han presentado? ¿El compromiso de líderes y gobernantes en su planes y programas reúnen las condiciones de sostenibilidad y sustentabilidad de la vida y los recursos?
Tengo la certeza que hay más retraso que cumplimiento. Hay factores externos impredecibles como la pandemia que por dos años nos sumió en pobreza, dolor y muerte, sus secuelas quedan, sin embargo, hay otros síntomas que están en las manos de los gobernantes evitarlos como las guerras, la pobreza, el narcotráfico, tarea compleja sí, pero si las políticas públicas que emite un gobierno de turno, no apuntan a erradicar estos males, los ODS, serán un ensueño más de la historia de la sociedad moderna, ligth en la que nos desenvolvemos.
Estamos aún a tiempo y como sociedad civil y los gobernantes de turno que están en funciones unos, y otros que asumirán en noviembre, deben impulsar transformaciones dignificantes, priorizando la salud, la corresponsabilidad ciudadana, la solidaridad, la violencia intrafamiliar, la educación presencial y virtual, las medidas de bioseguridad y otros afines, el centro de todo es la persona, la naturaleza y la vida.
