Patrimonio religioso y cultural

Quilanga, 21 de julio 2023

En un puntito de la esfera del universal, en el sur oriente del país centro del universo, se emerge el paradisíaco cantón Quilanga, un pedacito de cielo con sabor y aroma de café, dotado de un clima de altura que oscila entre los 18 a 22 a grados, encantos naturales, biodiversidad y paisajística única en el fin de la cordillera de los andes, aquí, la bondad del Creador-Ordenador del Universo y la calidez de su gente son la expresión viva de una “patria chica” que se llena de vigor en su amanecer y al ocultarse el sol va en pos de a su descanso.

Herederos de costumbres y convicciones religiosas-espirituales llenas de fe, esperanza y amor hacen de mi cantón una expresión viva de amor a Dios, sus devociones particulares en la cabecera cantonal, sus parroquias rurales y en los barrios hacen que durante todo el año nos reencontremos como familia, como amigos, como paisanos y quienes han emigrado puedan retornar, por un momento, y llenarse de la luz de su primer día.

Las festividades religiosas y espirituales son un patrimonio intangible de los pueblos que merece contarse, conservarse y fortalecerse. La comunidad de ideas entre los representantes eclesiales, gobernantes locales y del Patrimonio Nacional, priostes, devotos y la diversidad de voces ciudadanas debemos juntarnos para recuperar las tradiciones religiosas y culturales que siempre han caminado y caminan juntas.

Próximos en nuestra cabecera cantonal a celebrar las fiestas en honor a San Vicente Ferrer y a la Virgen María en la Advocación de Nuestra Señora del Carmen (28-30 de julio) vemos el ir y venir de priostes y devotos que se organizan, rezan juntos la novena, preparan un programa cultural y celebran la fiesta con algarabía entre rezos, oraciones, luces, tronazón, presentaciones artísticas, la procesión y el infaltable bazar de remates con las donaciones de lo agricultores y ganaderos de la localidad. Ejercicio similar ocurrirá en la parroquia de San Antonio de las Aradas (07-09 de agosto) en donde celebrará tres devociones muy arraigadas en el corazón de sus habitantes: Dolorosa del Colegio, Divino Niño Jesús y el Señor de la Buena Muerte.

“Hay que organizar la fiesta”, dicen los priostes, en su mayoría adultos mayores y muy pocos de mediana edad. Se fijan la cuota y comienza la fiesta. Primero una novena de preparación, contratan la tradicional banda de pueblo, hoy fusionadas en banda show, la vaca loca, los cohetes, los artistas, el aporte para el sacerdote y para la iglesia, el arreglo de las imágenes, toda una cadena de gastos que resulta poco la cuota de cincuenta dólares y entonces aparecen las instituciones públicas, privadas y personas de buena voluntad que hacen las donaciones y aportes extras.

Al final, la fiesta termina, todos hacen cuentas, si sobra dinerito lo suman para apoyo a mejoras del templo, caso contrario se despiden con la esperanza de “nos vemos el próximo año, si Dios así lo permite”.

Hoy, como quilanguense y por medio de estas líneas que gracias a Diario Crónica se publican, pido a las autoridades respectivas consideren, mediante ordenanza, declarar como patrimonio intangible las festividades religiosas y culturales de nuestro cantón, así garantizaremos el legado histórico, cultural y religioso de nuestros antepasados. Hago memoria de otras propuestas formuladas: declarar al cantón Quilanga, Capital Nacional del Café, en honor a los ganadores de la taza dorada y colocar letreros en los accesos a las tres parroquias de promoción del mejor café de altura, promover la designación como cantón mágico del Ecuador, ante el Ministerio de Turismo y, finalmente, buscar reconocimiento como una tierra de longevidad.

Buen viento, buena marea, cuente conmigo y ¡qué viva san Vicente!