Alba Uchuari y su privilegio de vestir a la “Churonita”

Cada uno de los detalles son colocados cuidadosamente.

Con tres décadas de destreza artesanal, Alba Uchuari se ha consagrado al arte sacro. Su trayectoria comenzó al colaborar con una religiosa, donde adquirió sus primeras nociones sobre esta expresión artística. Desde temprana edad, mostró afinidad por las manualidades, encontrando inspiración en sus padres, hábiles en el arte de la costura.

Trayectoria

A lo largo de su extensa trayectoria, ha destacado por la creación de diversas vestimentas, entre las que se incluyen ornamentos litúrgicos destinados al culto al santísimo sacramento del altar, la adoración y la eucaristía. Además, ha confeccionado múltiples indumentarias para la venerada imagen de la Virgen de El Cisne.

En una conversación con el Diario Crónica, Alba comparte que la experiencia de confeccionar vestimenta para la Virgen es única e inexplicable. Para ella, vestir a la “Churonita” va más allá de simplemente confeccionar ropa, ya que representa la oportunidad de honrar a la madre de Dios.

Al describir los elementos del vestuario de la Virgen, acentúa la meticulosidad necesaria para cada detalle. Esto incluye el vestido, la capa, el velo, el fajín, la túnica para el niño y el escapulario o rosario, conocido también con ese nombre.

En cuanto al proceso de elaboración, subraya que el tiempo puede variar según el modelo, diseño y calidad de la tela. Sin embargo, de manera general, la creación de estas obras puede llevar de 3 días hasta 3 o 4 semanas, especialmente cuando se trata de modelos más complejos.

Aunque Alba no lleva un registro exacto de la cantidad de vestidos que ha creado hasta ahora, enfatiza que el privilegio de vestir a la “reina” es incomparable y que cada creación es una expresión única de devoción y habilidad artesanal.

Cada una de sus creaciones deja ver la calidad de su trabajo. Además, señala que algunos tipos de tela ya vienen prefabricados con perlas, lentejuelas o mullos, lo que reduce la necesidad de una intervención artesanal extensa. También comenta que, con la evolución de la tecnología, actualmente existen bordados computarizados. Sin embargo, enfatiza, algunos trabajos, especialmente aquellos solicitados por devotos, siguen siendo artesanales y personalizados.

En este contexto, manifiesta que el padre Sócrates Chinchay, actual rector del Santuario de El Cisne, le ha solicitado que, en la medida de lo posible, se eviten repeticiones de colores en los vestidos de la virgencita y, si sucede, sugiere utilizar diferentes tipos de tela, esto se debe a la predominancia de los colores marianos como blanco, celeste y azul. Además, menciona que la autoridad religiosa ha pedido diseños específicos, como los utilizados en el trayecto de San Pedro a Catamayo y de Catamayo a Loja el año pasado.

Considerando la importancia de vestir a la Sagrada Imagen, marca la necesidad de confeccionar prendas que le sientan bien. Además, la artesana manifiesta su disposición para trabajar con cualquier tipo de tela, pero explica la dificultad para encontrar telas que se ajusten a ciertos diseños solicitados. Como anécdota, comparte que, en ocasiones anteriores, al no encontrar telas con las especificaciones solicitadas, ha tenido que recurrir a la sublimación para lograr el efecto deseado, aunque reconoce que este proceso puede resultar más costoso.

En relación a los pedidos, Alba menciona que el valor de los ajuares está vinculado principalmente a la calidad de la tela, ya que la calidad de su trabajo es el mismo independientemente del material. En este sentido, indica que los vestidos pueden tener un valor mínimo de USD 440, siendo esta la tarifa más económica que ofrece. (I)

Dato

El taller de Alba se llama Alfa, el arte de crear.