Turismo y desarrollo local

Juan Luna

Quilanga, 05 de abril 2024

Toda actividad que realice el ser humano dignifica la vida. El turismo es una actividad que contribuye a conservar, proteger y preservar la calidad de vida del ser humano y de la naturaleza, porque conlleva que los emprendedores de actividades de turismo y los turistas se empoderen de lo que alegran sus ojos y su corazón que es la naturaleza y sus paisajes, las fincas de agroturismo, la riqueza cultural y patrimonial de los pueblos, sus costumbres y tradiciones socio-culturales y religiosas, la gastronomía, los conocimientos junto a la amabilidad y acogida de su gente.

El turismo es complejo por su transversalidad y multidisciplinariedad que lo enriquecen y lo convierten como en una caja de pandora por descubrir, por hacer y por vivir. Su riqueza es insondable en cada rincón de nuestra patria.

A nivel mundial, de a poco, el sector turístico se va desarrollando de forma efectiva, segura y próspera, posicionándose en varios países como la fuente de mayor generación de ingresos económicos para algunos estados y en otros va escalando y ganando espacios no imaginables hasta el siglo anterior.

Los años transcurridos del siglo XXI y los que vienen serán de un crecimiento importante de las actividades y servicios del sector, dado que las personas, particularmente, jubilados, adultos mayores y un gran número de jóvenes muestran interés por descubrir nuevos mundos y tener nuevas experiencias, de allí que, el turismo, no es solamente la visita y conocer, sino es una experiencia de vida.

Si vemos nuestro país, desde el Ministerio de Turismo busca posicionar la imagen turística del país en el mundo, pero, como habitante del sur, percibo que se muestra siempre los lugares emblemáticos tradicionales concentrado en los centros poblados, Galápagos. Temporalmente, por fiestas renombradas como el Carnaval, una que otra fecha cívica o fiestas religiosas se promociona a provincias pequeñas y se descuida totalmente los cantones y parroquias.

Si nosotros miramos con detenimiento nuestros pequeños rincones patrios (cantones y parroquias) son poseedores de riqueza tangible e intangible por descubrir, visibilizar e inventariar para emprender en un verdadero proyecto turístico local y con participación de la comunidad. La particularidad del turismo comunitario, el agroturismo, la aventura de la naturaleza, la cultura, la gastronomía y las expresiones ancestrales y religiosas puestas al servicio y admiración de los visitantes mejoran las condiciones de vida y aportan al desarrollo integral de sus habitantes.

Convencionales o comunes

Miremos nuestro cantón Quilanga cobijado por un majestuoso cerro Chiro y el camino del Qapac Ñan que aguardan una pequeña parte de la historia, está bañado por ríos y quebradas, con una producción llena de historia en el café; planicies, valles y alturas que muestran la majestuosidad de la naturaleza, una variedad de microclimas que van del frío al cálido templado, que vuelven al territorio una zona de longevidad, cuenta con expresiones religiosas adornados en capillas y devociones populares, la calidez de su gente que ávida de mejores días se expresa en sus artesanías, la gastronomía y la música.

Es la hora de conectar los emprendimientos y actividades turísticas a la cultura, la historia y las tradiciones locales, priorizar la seguridad y salud local, recrear destinos innovadores que superen a los destinos convencionales y procuremos un acompañamiento personalizado con un guía local. Es la hora de organizarnos, prepararnos y generar alianzas para consolidar nuestro destino y territorio turístico desde lo local.