
Desde hace 38 años, Fabiola Fajardo ha dedicado su vida a la carpintería, un oficio que heredó de su padre y que ha sido su pasión desde temprana edad. En este Día del Trabajador, conoceremos su testimonio.
Inicios
A sus 57 años, Fabiola ha enfrentado numerosos desafíos en un campo tradicionalmente dominado por hombres, pero, a pesar de las barreras y los prejuicios, la determinación y amor por su oficio han sido más fuertes que cualquier comentario desalentador.
En diálogo con Diario Crónica, la maestra carpintera explica que no ha tenido mayores dificultades en cuanto al manejo de las máquinas, ya que su larga experiencia en el campo le ha permitido adaptarse fácilmente a la evolución de las herramientas. Sin embargo, destaca la importancia de la práctica constante para perfeccionar sus habilidades y dominar las técnicas necesarias en el uso de aparatos modernos.
En cuanto a anécdotas, Fabiola comparte sus inicios como trabajadora independiente y recuerda con claridad el día en que, a sus 17 años, se acercó a la Universidad Católica de Quito en busca de oportunidades laborales. En ese entonces, mientras trabajaba en la elaboración del mobiliario para la facultad de arquitectura, fue recibida con escepticismo. A pesar de las risas y las dudas sobre sus habilidades, el decano de la facultad le brindó la oportunidad de demostrar su valía. Con determinación y destreza, Fabiola sorprendió a todos con un excelente desempeño, lo que resultó en su contratación ese mismo día.
Trayectoria
Fabiola relata con orgullo sus inicios como maestra carpintera en el ámbito de la restauración, labor que la llevó a participar en proyectos significativos, como la restauración del artesanado de Santo Domingo en Quito, el Municipio de Tabacundo y Casa Montalvo en Ambato, así como en la Catedral de Loja. Además, fue pionera en el trabajo realizado en el Museo de las Conceptas y el Museo de El Valle. En Quito, su habilidad se evidenció en la restauración de diversas edificaciones históricas como Casa la Manzana, Casa del Ciego y Casa del Toro, así como su contribución en la restauración del Teatro Bolívar después de un incendio. Fajardo expresa que su legado perdura en los distintos lugares en los que ha trabajado, donde su meticulosidad y habilidad han mantenido su labor impecable a lo largo de los años.
Con 23 años de experiencia en el ayuntamiento local, Fabiola ha dejado una marca indeleble en las parroquias y fue una de las pioneras en el proyecto de carpintería para el Municipio. Desde sus primeros días en la entidad, contribuyó a la restauración de fachadas en casas de El Cisne y Malacatos. Además, cuenta que al principio formaba parte de la Jefatura del Centro Histórico, pero los cambios de administraciones trajeron consigo distintos enfoques, es así que ahora se centra más en obra cierta.
A nivel personal, continúa su labor en el taller que heredó de su padre, trabajando junto a sus cinco hermanos. En ese espacio, se dedican a la creación de puertas, ventanas, escritorios y otros objetos de madera.
En este 01 de mayo, Fabiola se siente orgullosa de tener un trabajo que le permite mantener a su familia e insta a otros a perseguir sus sueños y aprender oficios artesanales. Ella cree firmemente que, aunque no se ejerzan como profesión, estos oficios pueden enriquecer el hogar y la vida cotidiana de muchas maneras. (I)
