
Cada mes de mayo, la ciudadanía rinde homenaje a la Santa Cruz; en la ciudad de Loja, la más tradicional es la que se ubica en la punta del cerro Zañe, ubicado al norte de la urbe, donde cientos de personas llegan para agradecer por los favores recibidos.
Tradición
Sañe significa ‘morado’, nombre asignado porque, según cuentan los moradores, en el pasado, en el cerro florecía una planta llamada moradilla, la cual le daba a la montaña el particular color. En este mismo sentido, comentan que, dado que el cerro estaba creciendo demasiado, para detener su desarrollo, “los antiguos plantaron una cruz”.
Tras el acontecimiento, todos los años, en mayo —por tres fines de semana—, los devotos suben al cerro, donde son recibidos por los priostes, quienes les brindan un ágape (café con pan y mote con queso).
El párroco de la iglesia Catedral, padre William Arteaga Vera, en diálogo con Diario Crónica expresó que, a través de la liturgia de la iglesia, invitan a celebrar el Día de la Cruz. “Esta actividad de fe se basa en historias que relatan el crecimiento de los cerros o los deslaves de gran magnitud, que solo podían ser mitigados al colocar una cruz —artículo con el que fue crucificado Jesús y que al ser invocada trae la presencia de Dios para acabar con los problemas sean o no naturales—”.
Afirmó que, las parroquias de Amable María y Jimbilla tienen —en todos los cerros— implantada una cruz; la más conocida en la ciudad es la del cerro Sañe, a la que los fieles, desde el primer sábado del mes de mayo, empiezan a peregrinar.
Sitio
La Cruz de Sañe, ubicada en el cerro del mismo nombre, está a 2.700 metros sobre el nivel del mar. Para llegar, primero, hasta el barrio Florencia, se puede viajar en vehículo; en el sector, ya se está en las faldas del cerro Sañe y, desde allí, hay que ascender por más de 2 horas.
Devoción
Florentino Carpio, morador del barrio Virgempamba, contó a este medio de comunicación que él junto a su familia, todos los años, caminan hacia el cerro para agradecerle por los favores recibidos, así como también —a través de la oración— solicitar la protección para los suyos. “La Cruz es muy milagrosa y con el pasar del tiempo se suman más devotos”, afirmó. (I)
