
La provincia de Zamora Chinchipe es un sector donde la mayor parte de la población se dedica a la minería; sin embargo, un gran número de ciudadanos no está regulado y efectúa labores ilegalmente. Esta problemática ha ocasionado que fincas alrededor del río Zamora se vean afectadas.
Situación
En días pasados, tras una intensa lluvia, el desbordamiento del afluente ocasionó daños a decenas de fincas y dejó más de 95 familias damnificadas en sectores como Chamico, barrios de Centinela del Cóndor, entre otros.
Uno de los afectados fue José Mingo, un agricultor que observa preocupado como la minería ilegal que se realiza a las orillas del río Zamora, en el sector de Piedraliza, está causando graves daños a su terreno.
Su propiedad está situada en las playas del Cuje, cantón Centinela del Condor, y cuenta con cultivos de plátano, cacao, yuca, papaya, naranjas y otros árboles frutales. Con gran preocupación, relató que el agua del río llega a gran parte de su terreno y pone en riesgo la producción.
“Hemos presentado sendos oficios a las autoridades de control, gobernación de Zamora Chinchipe, pero no ha habido respuesta alguna”. Teme que, si la minería ilegal continúa, el río terminará de destruir por completo su finca y sustento.
Algo similar sucede en un terreno de Patricio Cabrera, ubicado en la parroquia Cumbaratza. Expresó que a escasos kilómetros, personas —sin ningún permiso— efectúan minería con todos los implementos necesarios, “hemos denunciado anónimamente para evitar confrontaciones o amenazas, pero todo sigue igual y lo peor es que, al subir el caudal del afluente, gran parte de la finca se inunda”, subrayó.
Reunión
Ante la situación, las autoridades de diversas carteras de Estado, a través de una mesa técnica —tanto presencial como virtual—, abordaron la situación de la minería informal en la provincia.
El gobernador Francisco Mesías Hidalgo afirmó que el objetivo principal fue evaluar y analizar nuevas estrategias operativas efectivas para combatir esta problemática, mediante el control y la regularización, con ello, evitar enfrentamientos como los suscitados en la parroquia Panguintza, entre uniformados y mineros. (I)
