Para un padre policía, el trabajo nunca cesa en la entidad ni en su hogar

Augusto Fernando Balcázar Rojas, policía que forma a nuevos uniformados.

La Policía Nacional está conformada por hombres y mujeres, muchos de ellos padres, y el sargento primero Augusto Fernando Balcázar Rojas es uno de ellos, quien trabaja para servir y proteger a la colectividad.

El uniformado forma parte de la Dirección Nacional de Educación de la Policía Nacional y, actualmente, es instructor de las diferentes escuelas de formación de Policía e instructor de Derechos Humanos, Tiro, Género, Uso de la Fuerza Policial de la Subzona Loja.  

Relató que lleva 22 años de servicio en la institución policial, cumplidos en junio del presente año. Inició en la ciudad de Quito en el servicio preventivo, luego pasó a la Unidad de Inteligencia —dando protección a personas de las diversas secretarías de Estado—, posterior pasó al departamento de Asuntos Internos y finalmente llegó a ser instructor de las diferentes escuelas de formación de Policía e instructor en las líneas prenombradas.

Vocación

Fue formado en la Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, en tiempo de revolución; y desde muy pequeño tuvo esa vocación de servir, proteger y formar parte de la institución policial, aunque sus padres se opusieron, al final lo apoyaron.

Señaló que todos los valores y virtudes que posee se lo debe a sus progenitores, quienes desde pequeño le enseñaron la puntualidad, honestidad, responsabilidad, perseverancia y a cooperar con la familia.

Sus dos hermosas hijas, de 17 y 6 meses, junto a su esposa, son el pilar y la fuerza que necesita para servir y proteger a la ciudadanía. “Es muy duro porque, básicamente, paso más tiempo en la institución policial que en mi hogar”. Él sabe que debe trabajar en días festivos, feriados y más, por lo que siempre tiene en mente el momento cuando sale franco para estar en familia.

“Somos criticados, a veces mancillados, pero la fortaleza es la familia, que es ‘escudo’ y nos dan el aliento y energía para seguir adelante; aunque muchas de las veces guardan el miedo de que al salir no regresemos, allí, justamente, viene el profesionalismo y la comunicación para informarles y darles a entender nuestra vocación de servir a las personas”, añadió. (I)